domingo, 15 de abril de 2012

Culpa, miedo y manipulación. Enseñanzas de Elena G. de White


Los párrafos presentados a continuación pertenecen al libro: Mensajes para los jóvenes, escrito por Elena G. de White, profeta y pionera de la Iglesia Adventista del séptimo día.

En todos sus escritos, cada vez que la autora menciona a Satanás o a los demonios, es para meter miedo. Cada vez que recurre a los ángeles, es para meter culpa. También hace uso del elogio y el reproche como elementos de persuasión para fomentar la obediencia.



1 Esfuerzos desesperados

 

Aquellos que han tentado al demonio a que los tiente, tendrán que hacer esfuerzos desesperados para libertarse de su poder. Cuando empiecen a trabajar a favor de sí mismos, acudirán a rescatarlos los ángeles de Dios, a quienes han entristecido”. (pág. 58)

 

Solamente podrán liberarse cuando vengan a ayudarles los ángeles, dice la autora. Pero no explica por qué no estaban ya de antes, pero seguramente eso es porque se fueron ofendidos por culpa de la tentación.

Miedo al poder Satánico y culpa por haber entristecido a los ángeles. Esos no son elementos propios de un verdadero cristiano. Sin embargo, la autora los utiliza para convencer, o más bien para manipular.

El párrafo dice:

 

-tentar al demonio a que los tiente-.

 

El interrogante es, la persona que tienta al demonio ¿sabe que no debe hacer eso? Suponiendo que sabe las dos cosas, que no tiene que hacerlo y que es al demonio al que está tentando, entonces el demonio le ha tentado a hacerlo.

Eso ni siquiera se diferencia de otros pecados, nadie sabe que está mal hasta que alguien le enseña.

La autora tampoco explica por qué Satanás habría de tomarse dos pasos, por qué no tienta directamente. Debe ser porque cuando se hace así, los ángeles oportunamente se rajan y por eso la persona queda más vulnerable.

Seguramente volverán cuando haya más acción, porque tal vez toda esa tentación recíproca es muy aburrida para ellos.

Debe ser eso, porque vuelven recién cuando empiezan los esfuerzos desesperados.

 

2 Un temible informe

 

(A una hija consentida) “Tienes un temible informe del año pasado, que está abierto a la vista de la Majestad del Cielo y de las miríadas de ángeles puros e inmaculados”. (pág. 73)

Tienes un registro manchado en el cielo. Allí están anotados todos los pecados que has cometido”. (pág. 73)

 

A la autora le gustaba mucho usar los términos: tierno cuidado, piadosa ternura y muchas otras formas de “ternura” para referirse al proceder de Dios. Eso siempre y cuando no aparezca un indeseable en su congregación, como es este caso, ahí termina toda la ternura.

 

temible informe”, “registro manchado”

 

¿Tiene que mencionar justo en ese momento, que esos ángeles son puros e inmaculados? Seguramente eso es para que además de miedo, sienta culpa por el desagradable trabajo que les ha obligado a realizar.

Mejor hubieran ido a cuidar a los niños que están padeciendo necesidades, a ver qué tantas ganas de ostentar su pureza les queda después de eso.

La pregunta es ¿Habrá hecho efecto la amonestación?

Lo que sí es seguro, es que nadie quiere recibir una reprimenda semejante, ni que su registro esté manchado, ni que sus pecados estén a la vista de todo el cielo. Es por eso que la amonestación habrá hecho efecto, en los lectores que le crean a la autora.

De seguro tampoco quieren perderse del elogio de que reciben rebote cuando la reprimenda es para otros.

 

3 Perdida y arruinada

 

Pueden haber estado ocultos a los mortales tus pensamientos y actos, tus sentimientos violentos y no santificados. Dios te mira con desaprobación, y sin embargo pareces desprovista de sentimientos, no te percatas de tu condición perdida y arruinada”. (pág. 73)

 

La parábola del hijo pródigo, si bien se la interpreta de muchas maneras, no podría coincidir nunca con esos términos: “desaprobación”, “arruinada”.

Si el hijo pródigo hubiese recibido una reprimenda semejante, tal vez no se habría animado a irse siquiera.

De haberse ido, no habría tenido el coraje ni el permiso de volver, porque en vez de creer que su padre lo recibiría, habría pensado en su desaprobación. O peor, en su condición perdida y arruinada.

El hermano del hijo pródigo, el que no se fue de la casa, nunca comprendió la verdadera justicia de su padre, por eso también miraba con desaprobación a su hermano, y a su padre, por recibirle.

No sabemos qué pasó con la consentida, tal vez comprendió que tenía pensamientos y sentimientos que debía reprimir. De ser así, todavía podríamos decirle: “pareces desprovista de sentimientos”.

Es que los oculta, como seguramente lo hicieron los otros a quienes la autora no les dijo nada.

 

4 Cristo elogia

 

Al ayudar al condiscípulo, ayudan a sus maestros. Y con frecuencia, un alumno de mente aparentemente lerda, asimilará más rápidamente las ideas explicadas por un condiscípulo que por un maestro. Esta es la cooperación que Cristo elogia”. (pág. 182)

 

La autora debería haber explicado cómo sabe cuáles son las cosas que Cristo elogia, si era por inspiración divina, o solamente porque le pareció que era así, o porque así quería que fuera.

Tampoco dijo si Cristo elogia a todo el resto de la población, porque todos se juntan para estudiar.

Al menos debería explicar cuáles son los beneficios de ese elogio, porque normalmente se lo usa para alabar los méritos, o incluso para alimentar el orgullo. De manera que es difícil imaginarse siguiera a Cristo elogiando.

-Bien, buen siervo fiel-. Es la frase que les hace creer a los adventistas que Cristo elogia. Como era de esperarse, eso también lo enseña la autora:

 

Esparcid sonrisas por el sendero de la vida. Al trabajar en esta forma, Dios os dará su aprobación, y Cristo os dirá un día: "Bien, buen siervo y fiel" (pág. 143)

 

Eso lo dijo un personaje dentro de una parábola, no Cristo a alguien. Se nota que la autora creía que podía recurrir a cualquier fragmento de la biblia para apoyar sus dichos.

Además, no era un elogio, sino un reconocimiento a la tarea realizada. Para que un siervo sea útil tiene que ser fiel, o no sirve para siervo. Tampoco es trabajo de un siervo andar esparciendo sonrisas.

Si el personaje de la parábola hubiese sido alguien que trabaja con las manos ¿qué le hubiera dicho? ¿Fiel también? Lo más probable es que le hubiese reconocido la habilidad, o el esfuerzo.

Al hijo pródigo: -bien siervo fiel-, a su regreso no le habría quedado bien.

Al contrario, -yo siempre te fui fiel-, fue lo que le dijo el hermano, en forma de reclamo y no era mentira. Entonces, suponer que Cristo diría a alguien las mismas palabras que un personaje de una parábola, es mucho suponer.

Elogio y reproche: dos recursos de manipulación muy utilizadas por la autora, como premio y castigo. Pero no tienen efecto en una persona humilde.

 

5 Un reproche

 

El Hecho de que Cristo viviera treinta años en Nazaret, lugar del cual muchos consideraban una maravilla que saliese algo bueno, es un reproche para los jóvenes que piensan que su carácter religioso debe conformarse a las circunstancias”. (pág. 77)

 

El Hecho de que Cristo viviera treinta años en Nazaret, podrá significar mil cosas, pero nunca jamás será un reproche. Menos aun si es resultado de la equivocación de muchos.

Para colmo reprocha una manera de pensar, eso ya empieza a tomar forma de represión.

conformarse a las circunstancias”, es a veces es la forma que tienen algunos de sobrevivir. Pero no para la autora, que al parecer, otra vez estaba dirigiendo su mensaje a jóvenes que tienen todo. Sin embargo, no lo creía así según afirma el siguiente párrafo:

 

Si el ambiente de los jóvenes es desagradable y positivamente malo, muchos hacen de esto una excusa para no perfeccionar un carácter cristiano”. (pág. 77)

 

¿Sabía la autora lo que significa: “positivamente malo”? Porque todo indica que no tenía ni idea.

Los que crezcan en un ambiente así de malo, lo único que podrán llegar a perfeccionar, en el mejor de los casos, será su capacidad de supervivencia.

 

6 Un carácter cristiano

 

Nadie será jamás llamado a perfeccionar un carácter cristiano bajo circunstancias más desfavorables que las que rodearon a nuestro Salvador”. (pág.77)

 

Este párrafo pareciera estar glorificando la vida de Cristo, o incentivando a los jóvenes para que no duden de su capacidad para cumplir los mandatos de la doctrina.

Pero en realidad, está reprochando por adelantado alguna excusa que alguien pudiera presentar para no perfeccionar ese carácter tan anhelado por la autora. Lo hace por medio de una observación parcial y equivocada de la vida de Cristo.

Cristo tuvo una Madre Santa y un Padre Santo también, se educó con los mejores maestros en lo que respecta al conocimiento de Dios.

No creció huérfano, o indigente, desnutrido, sin educación, sin dignidad, sin futuro o sin esperanza. No sufrió abuso ni maltrato, no estuvo en la guerra ni fue esclavizado.

Si Cristo hubiera nacido en un hogar de delincuentes, desequilibrados, o perversos, como muchos de los jóvenes de hoy en día, eso habría sido más desfavorable.

De seguro que en la congregación de la autora también hay jóvenes que ni siquiera reciben buena educación. Ninguno de esos podrá “perfeccionar el carácter” que tanto le gustaba a la autora. O tal vez no serán llamados a hacerlo.

 

7 Pruebas y privaciones

 

Cristo soportó sin murmurar las pruebas y privaciones de que se quejan muchos jóvenes. Y esta disciplina es la experiencia que necesitan los jóvenes, la que dará firmeza a sus caracteres y los hará como Cristo, fuertes en espíritu para resistir la tentación”. (pág. 78)

 

La experiencia de crecer con privaciones, contrariamente a lo que, maliciosamente dice la autora, los hará débiles, ignorantes, temerosos, conformistas, y otros mil resultados.

Su “carácter” quedará formado por innumerables mecanismos de defensa que con el paso del tiempo se convertirán en defectos. ¿Ese es el ejemplo de Cristo?

Pero lo peor de todo es que, para la autora, soportar “sin murmurar”, es disciplina. Esa debe ser una de las peores barbaridades que alguien pudo haber dicho a los jóvenes.

Ahora resulta ser que una persona que está pasando privaciones no puede expresarse. ¿Cómo va a venir alguien a ayudarle si no dice nada? Le ha agregado una privación más.

Si estuviera creciendo en un ambiente de abuso o desamparo, eso le causará daño permanente e irreparable. Pero después de esta enseñanza, tal vez no diga nada por creer que son pruebas de Dios que debe tolerar en silencio.

Todo por haberle creído a la autora, quien dirige su mensaje a jóvenes que ni siquiera conoce. ¿O creía tal vez que la gente nace sabiendo?

La disciplina debe estar destinada a corregir el comportamiento y formar la voluntad, no para dañar a quienes no pueden cumplir sus requerimientos.

Sin embargo para la autora, eso es: “disciplina”.

Mil veces usó la palabra “privaciones” en sus escritos, pero no explicó nunca cuáles eran. En otros escritos, dice que Cristo de niño sufrió discriminación y represión, esa sencillamente debe ser otra de sus mentiras.

Entonces, cuando hablaba de privaciones, se refería a cosas típicas de algunos jóvenes, salir y volver a cualquier hora, dejarse llevar por impulsos, hacer alguna maldad y otras cosas similares.

Por ejemplo, lo dicho por la autora en otros escritos, hablando de Jesús niño:

 

Cuando le preguntaban por qué no participaba en las diversiones de la juventud de Nazaret, decía: Escrito está: "Heme gozado en el camino de tus testimonios, como sobre toda riqueza”.

(El deseado de todas las gentes, Pág. 68)

 

Con frecuencia le acusaban de cobardía por negarse a participar con ellos en algún acto prohibido; pero su respuesta era: Escrito está: "El temor del Señor es la sabiduría, y el apartarse del mal la inteligencia." (El deseado de todas las gentes, Pág. 68)

 

Ese es el “modelo” de los adventistas, alguien que llama “privaciones” a reprimir y callar caprichos de adolescentes.

Privaciones, según la autora, era evitar participar de las diversiones de la juventud. Si bien es una privación, dañina incluso, eso deja en evidencia que el mensaje de las privaciones era para los que tienen todo.

Con frecuencia le acusaban, dice la autora ingenuamente. Privaciones hubiera sido no tener a nadie que le acuse de nada, no tener con quien jugar, hablar o compartir.

Podrían haberse conseguido un modelo más apropiado, uno que haya pasado verdaderas privaciones, por ejemplo: desnutrición, abandono, trabajo infantil o maltrato de cualquier tipo.

Después podrían ir a ver qué tan fuerte resultó de esa “disciplina”.

 

8 Situaciones molestas

 

Quizá nos hallemos en situaciones molestas, pues muchos no pueden estar en el ambiente que quisieran; pero no debemos exponernos voluntariamente a influencias desfavorables para la formación del carácter cristiano”. (pág. 417)

 

Antes había dicho que las privaciones eran: “disciplina”. Ahora llama “molesta”, a una situación inevitable. ¿Desde cuándo es solo “molesta” la necesidad de ropa o comida?

Se nota que seguía hablando de jóvenes que no tienen muchas necesidades, más bien ninguna. Cuando dice “el ambiente que quisieran”, no se refiere a por ejemplo: la escuela.

La falta de educación será devastadora, no “molesta”. Nadie obtiene “firmeza de carácter”, con ese tipo de privaciones.

Sin embargo, cuando la situación puede ser evitada, dice: “desfavorable”, asumiendo que los ambientes malos se eligen voluntariamente.

Puede que no estén “el ambiente que quisieran”, dice la autora que al parecer no sabía que los desamparados ni siquiera saben lo que es bueno para ellos. Los desamparados no quieren cosas buenas, porque no las conocen.

Hasta lo pone en duda diciendo: “quizá”. Qué crueldad, referirse de esa manera a los que ni siquiera pueden ir a la escuela.

Es típico de la autora dirigir sus mensajes a personas que tienen todo el camino despejado para su absolutamente inquebrantable obsesión por la “formación del carácter”.

 

9 Fiel en la escuela

 

Un joven ferviente, concienzudo y fiel en una escuela es un tesoro inestimable. Los ángeles del cielo lo miran con amor, y en el libro mayor del cielo se registra toda obra de justicia, cada tentación resistida, cada mal vencido. Ese joven está echando un buen fundamento para el futuro, a fin de poder obtener la vida eterna”. (pág. 179)

 

Este vendría a ser el opuesto de aquel párrafo que hablaba de la consentida a quien todo el cielo le miraba con desaprobación. Ahora, el cielo mira con amor y aprobación.

Lo único que habría que advertirles a los jóvenes es que no se entusiasmen demasiado con el amor con el que miran esos ángeles. Ni bien hagan algo indebido, salen corriendo.

 

Hay cristianos allí reunidos, ¿pero qué es lo que se oye? Es un canto, una frívola cantinela, propia de un salón de baile. He aquí, los ángeles puros retraen su luz, y la oscuridad envuelve a los que están en la casa. Los ángeles se apartan de la escena. Sus rostros están tristes. He aquí que lloran. Vi repetirse esto varias veces en las filas de los observadores del sábado”. (Pág. 293)

 

Y eso fue solo por estar escuchando música rítmica. Una de dos, o se hacen las víctimas para reprochar y meter culpa, o se hacen los que miran con amor a los otros, como elogio.

La respuesta es que siempre están las dos cosas, reproche y elogio, de la autora.

Ahora ¿no se le habrá ido la mano? Mientras hay algunos que se están ganando la vida eterna siendo fieles en la escuela. Otros, se están ganando el abandono del cielo, por escuchar música.

 

10 Corrupción

 

Sin la influencia salvadora de los cristianos, el mundo perecería en su propia corrupción”. (pág. 347)

 

Sabemos que lo que dice ese párrafo es solo un supuesto, porque según lo que dice la biblia, eso no ocurrirá nunca.



Y se han airado las naciones, y tu ira ha venido, y el tiempo para que los muertos sean juzgados, y para que des el galardón a tus siervos los profetas, y a los santos, y a los que temen tu nombre, pequeños y grandes, y para que destruyas los que destruyen la tierra.” (Apocalipsis. 11:18)

 

Según ese párrafo bíblico, el mundo no va a perecer en su propia corrupción. Entonces, ¿cuál es la idea? No explica por qué quieren creer que sostienen al mundo.

Para decir algo así, la autora primero juzgó al mundo y lo halló culpable de ser totalmente corrupto. Después, presagió su muerte como resultado de la situación.

Después, se juzgó a sí misma, se halló inocente de aquella corrupción y se atribuyó el logro de impedir que el desastre ocurriera.

Los que crean eso, también creerán estar sosteniendo al mundo como si fuera una carga que no querrán soltar, si lo dejaran de sostener pasarían a ser parte de los sostenidos.

Esto es más de lo mismo: elogio, reproche, culpa, miedo y manipulación.

 

11 Los ángeles malos

 

En todo momento siguen los ángeles malos nuestros pasos”. (pág. 59)

 

Se parece a este otro:

 

El ejemplo de Cristo nos muestra que nuestra única esperanza de victoria está en la continua resistencia a los ataques de Satanás”. (pág. 48)

 

Lo habrá visto en alguna de sus visiones, porque en la biblia no está ese ejemplo proveniente de Cristo. Además, eso contradice a la biblia:

 

Por tanto, someteos a Dios. Resistid, pues, al diablo y huirá de vosotros.” (Santiago 4: 7)

 

Aunque pudiera ser que mientras el diablo huye, los “ángeles malos” sigan nuestros pasos.

 

12 Adquirir para impartir

 

Los que se esfuerzan por ser colaboradores de Dios, que buscan diligentemente adquirir para impartir, recibirán constantemente luz de Dios. Para que sean medios de comunicación”. (Pág. 38)

 

Este párrafo sirve para instar a los miembros de la iglesia de la autora a trabajar evangelizando. Lo cual no sería tan malo, de no ser por haber mencionado a esa luz como si fuera un premio al esfuerzo o algo así.

 

Antes le había dicho a la niña consentida: “no te percatas de tu condición perdida y arruinada”. (pág. 73)

 

Esos que reciben luz para ser medios de comunicación ¿por qué no aprovecharon para iluminar un poco a la niña? Porque está claro que sola no se percataba.

Mucha luz, mucha comunicación, mucho adquirir para impartir, pero mucha ineficacia. No iluminan ni al que está a su lado en su misma iglesia.

 

Dios te mira con desaprobación” ¿esos son los comunicados de Dios?

recibirán constantemente luz de Dios”. Pues que lo pruebe.

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