domingo, 6 de julio de 2014

La gran falsa persecución


Los párrafos aquí presentados pertenecen al libro: El gran conflicto, escrito por Elena de White, profeta y pionera de la iglesia adventista del séptimo día.

La autora predice una futura gran persecución hacia los adventistas. También analiza el origen de las persecuciones y explica cómo es la conducta de los perseguidores.

 
 

Histórica persecución a los cristianos

 

Desde el monte de los Olivos vio el Salvador las tempestades que iban a azotar a la iglesia apostólica y, penetrando aún más en lo porvenir, su ojo vislumbró las fieras y desoladoras tormentas que se desatarían sobre sus discípulos en los tiempos de obscuridad y de persecución que habían de venir”. (pág. 43)

 

Elena de White, relata y describe las persecuciones que tuvieron que pasar los primeros cristianos, tal como el Salvador había visto.

 

Estas persecuciones que empezaron bajo el imperio de Nerón, cerca del tiempo del martirio de S. Pablo, continuaron con mayor o menor furia por varios siglos”. (pág. 44)

 

Además, predice una última persecución hacia los verdaderos cristianos, específicamente hacia los adventistas, a la que ellos llaman: “la gran persecución”.

 

Cuando los defensores de la verdad se nieguen a honrar el domingo, unos serán echados en la cárcel, otros serán desterrados y otros aún tratados como esclavos”. (Pág. 666)

 

Como se ve, ha predicho también algunos detalles: el domingo, el ser tratado como esclavos y otros.

 

El poder que acompañe la última amonestación enfurecerá a los malvados; su ira se ensañará contra todos los que hayan recibido el mensaje, y Satanás despertará el espíritu de odio y persecución en un grado de intensidad aún mayor”. (Pág. 672)

 

Está claro que cada uno tiene derecho a sostener su creencia, pero la verdad es que es un poco infantil la imagen de los perseguidores enfurecidos, llenos de odio y de ira.

Los perseguidores no odian a los perseguidos, seguramente algunos sí, pero normalmente se los persigue por considerarlos peligrosos para la integridad de todo el resto.

Más bien se alegran de encontrar a quién perseguir, hasta lo disfrutan, eso es porque se hallan puros por descarte, por no ser parte de los indeseables. Incluso los que les odian se alegrarán de por fin tener la oportunidad de perseguirles.

Para apoyar sus predicciones, la autora cita varios párrafos bíblicos donde hay persecuciones. Por ejemplo el siguiente:

 

"Acordaos de la palabra que yo os he dicho: No es el siervo mayor que su señor. Si a mí me han perseguido, también a vosotros perseguirán." (S. Juan 15: 20). (pág. 51)

 

Es decir que las persecuciones tienen sustento bíblico. Sin embargo, dada la total ausencia de persecuciones hacia los adventistas, ya en la época de la autora, se preguntaban por qué.

Seguramente al tanto de esos interrogantes, la autora instruyó a su gente sobre el tema, diciendo dónde estaba la falla y qué había que hacer.

 

El apóstol Pablo declara que "todos los que quieren vivir píamente en Cristo Jesús, padecerán persecución." (2 Timoteo 3: 12.) ¿Por qué, entonces, parece adormecida la persecución en nuestros días?

El único motivo es que la iglesia se ha conformado a las reglas del mundo y por lo tanto no despierta oposición.

La religión que se profesa hoy no tiene el carácter puro y santo que distinguiera a la fe cristiana en los días de Cristo y sus apóstoles (pág. 52)

 

Es llamativa la cantidad de razones que dan los adventistas para justificar la total ausencia de persecuciones, cuando la misma persona que hizo la predicción, dice que es porque la iglesia se ha conformado al mundo y porque no tiene carácter puro.

Es decir, por un lado le creen, pero por otro lado, no tanto.

 

Revivan la fe y el poder de la iglesia primitiva, y el espíritu de persecución revivirá también y el fuego de la persecución volverá a encenderse”. (pág. 52)

 

Teniendo en cuenta que los adventistas nunca han sido perseguidos ¿qué pasó en estos más de cien años desde que Elena de White escribió este párrafo hasta ahora que no ha ocurrido lo que ella ha sentenciado?

¿Están haciendo lo que propuso, revivir la fe, etc.?

Los adventistas creen que sí lo están haciendo y por eso la persecución, al igual que en la época de la autora, está a punto de suceder.

 

¿Por qué, entonces, parece adormecida la persecución en nuestros días?”

 

Con un poco de sutileza, la pregunta que hace ya viene con la respuesta incluida: “adormecida”, significa que se manifestará pronto, es como si hubiera dicho que estaba viva.

“Parece”, claramente quiere decir que la persecución ya está, pero no muy claramente percibida.

También había dicho: “revivan la fe”, no dice adquieran la fe. Eso quiere decir que la fe de los adventistas es la misma que la de la iglesia primitiva y que además, tienen todos los elementos para revivirla.

No deja de ser llamativa esa frase, “revivan la fe”. A más de uno le habrá parecido que no correspondía haberlo dicho. ¿O es que acaso son cristianos y no tienen fe?

Al parecer, la fe de la iglesia primitiva era distinta, pero tener una fe distinta a la correcta, es lo mismo que no tenerla. O peor aún, porque la tienen pero no la practican.

Sin embargo le creen a la autora. Por eso hacen todo lo que está a su alcance para lograrlo. Lo hacen trabajando para la causa, a tal punto que esa iglesia ha crecido como ninguna otra.

Seguramente creen que ahora ya no debe estar tan “adormecida”.

Están tan convencidos de que la persecución aparecerá, que algunos llegan al patético extremo de tener miedo, por el sufrimiento que les espera, allí se supone que sufrirán martirio y dolor.

Sin embargo, por más que la autora niegue la situación diciendo: “parece adormecida”, la persecución, al menos con esa forma que predijo, no ha ocurrido. No solamente no se cumple lo que predice la biblia, sino que no se cumple lo que predice la autora.

Claro que aún queda algo más. La ley que les obligue a quebrantar el sábado. Como todavía no existe, eso les da el indicio que todavía hay que seguir procurando.

Sin embargo, teniendo en cuenta los dichos de la autora, si no está la ley, también es porque todavía no han revivido la fe.

 

Revivan la fe y el poder de la iglesia primitiva, y el espíritu de persecución revivirá también”

 

Los que son llamados

 

El apóstol Pablo declara que "todos los que quieren vivir píamente en Cristo Jesús, padecerán persecución." (2 Timoteo 3: 12.) (pág. 52)

 

La autora cita ese párrafo bíblico, pero luego lo tergiversa y lo dice al revés:

 

Los que son llamados a sufrir la tortura y el martirio, no hacen más que seguir las huellas del amado Hijo de Dios. "El Señor no tarda su promesa." (2 Pedro 3: 9.)”. (pág. 52)

 

No funciona al revés, es decir, el hecho de ser perseguidos no necesariamente es por causa de Cristo como asegura ese párrafo.

Sin embargo, así al revés, sirve para dilatar la persecución porque no especifica nada, podría incluso ocurrir en un futuro muy lejano y aun así seguir vigente.

Es decir que la autora tergiversa la enseñanza bíblica, para amoldarla a su creencia.

Inmediatamente después de eso, agrega:

 

"El Señor no tarda su promesa. (2 Pedro 3: 9)”

 

Como si ese versículo apoyara lo que está diciendo. Agregar versículos bíblicos a sus dichos, es una costumbre muy usada por la autora. Como si la sola mención de la biblia ya le diera veracidad a sus ideas.

 

Su verdadero carácter

 

Él no se olvida de sus hijos ni los abandona, pero permite a los malvados que pongan de manifiesto su verdadero carácter para que ninguno de los que quieran hacer la voluntad de Dios sea engañado con respecto a ellos”. (pág. 52)

 

Este párrafo logra unir tres elementos: el perseguidor, la maldad y su carácter oculto. Los que crean eso, también tendrán unidas esas ideas en lo que respecta a un perseguidor.

Eso sumado a que nadie cree ser uno de: “ellos”, los malvados y engañadores. Al contrario, todos quieren “hacer la voluntad de Dios”.

Así suman cuatro los elementos que están juntos.

 

Perseguidores – malvados – ocultos – son otros.

 

Sin embargo, un cristiano verdadero nunca creerá que los malvados ni los perseguidores fueran a mostrar nada verdadero, tampoco que fueran a disipar ningún engaño. Los cristianos, son los que disipan el engaño de los demás, no al revés.

Por ejemplo, el apóstol San Pablo cuando era perseguidor, no mostraba verdades, no mostraba su verdadero carácter y no disipaba el engaño de nadie.

Además, los que quieren “hacer la voluntad de Dios”, primero necesitan no estar engañados respecto a la doctrina, no respecto a ellos. Si son engañados por la doctrina, no serán “sus hijos”.

Si llegaran a estar engañados respecto a ellos, lo que va a pasar es que se van a convertir en uno de ellos, o al menos terminarán colaborando con ellos, entonces los perseguidos serán otros.

 

Sus verdaderos discípulos

 

La autora pidió revivir la fe de los primeros cristianos. Pero para eso, se necesita saber cómo era esa fe y cómo eran ellos. O cómo se hace para ser parte del grupo que defiende aquellos principios, no sea cosa que solamente estamos siguiendo el engaño de los demás.

La autora dice algo acerca de eso:

 

No hay duda de que los cristianos primitivos fueron un pueblo peculiar. Su conducta intachable y su fe inquebrantable constituían un reproche continuo que turbaba la paz del pecador”. (pág. 50)

 

¿La paz de quienes turban los adventistas? ¿De la iglesia católica? Más bien pareciera que la situación es opuesta. La paz de los adventistas siempre es bien perturbada ante la presencia de alguien que transgrede alguna pauta de su doctrina.

Es por eso que se deshacen de él lo más pronto posible. Así claro, cualquier congregación es intachable, a los indeseables los desplazan, por decirlo de una manera, para que otro se encargue.

 

Desde el tiempo de Cristo hasta hoy, sus verdaderos discípulos han despertado el odio y la oposición de los que siguen con deleite los senderos del mal”. (pág. 50)

 

Eso mismo decían los primeros cristianos corruptos, solían decir: -ellos siguen con deleite los senderos del mal-.

¿El odio y la oposición de quienes han despertado los adventistas? ¿Del gobierno norteamericano? Tal vez de aquellos que han sido desplazados de la congregación, por algún comportamiento inaceptable.

O tal vez de aquellos que consideran la religión adventista como una secta violadora de los derechos humanos.

Seguramente de nadie, porque los perseguidores no son motivados por el odio, sino por defender la verdad que creen conocer y que los perseguidos distorsionan. Por eso no creen estar persiguiendo, sino defendiendo la causa de Dios.

Puede que hayan despertado la oposición, pero eso es algo que también hacen los fieles. O sea que tampoco es una referencia.

 

Los mejores y los más puros

 

La providencia misteriosa que permite que los justos sufran persecución por parte de los malvados, ha sido causa de gran perplejidad para muchos que son débiles en la fe. Hasta los hay que se sienten tentados a abandonar su confianza en Dios porque él permite que los hombres más viles prosperen, mientras que los mejores y los más puros sean afligidos y atormentados por el cruel poderío de aquéllos”. (pág. 51)

 

Este párrafo deja en evidencia, seguramente sin querer, que los adventistas de “más puros” no tienen mucho. Si lo fueran, ya estarían siendo afligidos por el cruel poderío de aquellos.

Deberían admitir una cosa o la otra, que la autora decía cosas que no ocurrían, o que no son los más puros. Tampoco se sienten tentados a abandonar su confianza en Dios argumentando nada de lo que dice ahí.

Otra vez llama “malvados”, a los perseguidores. Puede ser, pero al menos habría que aclarar que ellos no creen ser malvados.

Es llamativo que haya dicho: “la providencia misteriosa”, porque el cruel poderío afligiendo a los justos no es ningún misterio, tampoco es causa de perplejidad para nadie.

Que los justos opriman a los malvados podría llegar a ser causa de perplejidad, pero no al revés. Menos mal que aclaró que esos eran los débiles en la fe.

También dice que los mejores y más puros son afligidos por los más viles. ¿Y cómo sabe que son los mejores y más puros? Al menos debería haber aclarado si eso era una afirmación de la autora, o también lo creían los débiles en la fe.

Porque para decir algo así, primero tendría que haber juzgado a todos, con justo criterio además. Solo así podría saber quiénes son los justos, más los puros, los malvados y los viles.

Después, habrá que juzgar a Dios y en un acto de extrema vanidad intelectual, mostrarse perplejo ante la aparente falta de justicia.

La autora los llamó: “débiles en la fe”. Más de uno les habría llamado: cabezas huecas hablando tonterías y tratando de aparentar perplejidad por las cosas de Dios.

De seguro solo estaban repitiendo algo que escucharon por ahí, pero como son débiles, dicen cosas como esas para presumir de reflexivos o para aparentar que se les ocurrió a ellos.

Seguro que cuando se trata de sus propias vidas, nada les causa perplejidad. Al contrario, van a su iglesia para agradecer a Dios por todo lo que tienen y alaban su nombre diciendo -solo tú eres justo- y cosas como esas.

Todo eso mientras los viles andaban por ahí, haciendo de las suyas y logrando que los más débiles sufran las consecuencias, no los “más puros”, como dijo.

Además, nunca se ven tentados a abandonar la creencia en toda esta doctrina a pesar de estar libres de toda persecución y creyendo que los viles son otros.

Pero se puede aprender algo de todo esto, la próxima vez que alguien se encuentre con uno que muestre ese tipo de perplejidad, salga corriendo para el otro lado.

La autora llamó a ese capítulo del libro: la fe de los mártires. Mejor le hubiera llamado: -la perplejidad de los débiles-.

 

El verdadero carácter

 

Los jóvenes se relacionan a menudo con personas de tendencias escépticas, y sus padres ignoran el hecho hasta que se consuma la terrible obra del mal y los jóvenes quedan arruinados”. Se debería instruir diligentemente a los jóvenes para que no sean engañados en cuanto al verdadero carácter de tales personas, y no formen amistades con ellas, ni escuchen sus palabras de sarcasmo y sofistería. A menos que nuestros jóvenes tengan valor moral para cortar la relación con esas personas cuando descubran su incredulidad, serán entrampados y pensarán y hablarán como tales amistades lo hacen, expresándose con liviandad sobre la religión y la fe de la Biblia”. (Mensajes para los jóvenes. pág. 84)

 

Antes había dicho que el verdadero carácter de los futuros perseguidores estaba oculto. Ahora dice lo mismo de los escépticos, hay que instruirse para no dejarse engañar. Son incrédulos, usan lenguaje sarcástico, hablan con liviandad de la fe y la religión.

A fines del siglo diecinueve puede ser, pero ahora los que ponen esas trampas andan de traje y corbata, son muy correctos y agradecen a Dios por todo y creen de corazón que son cristianos. ¿Así piensan reconocer a los perseguidores? Algunos hasta se hacen llamar sacerdotes.

Sin embargo, hay una parte que es verdad, habrá que prepararse para no dejarse engañar. Antes había dicho:

 

Desde el tiempo de Cristo hasta hoy, sus verdaderos discípulos han despertado el odio y la oposición de los que siguen con deleite los senderos del mal”. (pág. 50)

 

Entonces ¿tienen que evitar formar amistad con gente que les odia? Qué lástima, porque la existencia misma de ese tipo de amistad, sería algo digno de verse.

Se nota que los que siguen el sendero del mal, no siempre odian ni se oponen. O tal vez sí, pero lo ocultan tan bien, que los otros no lo han notado.

De ser así, es posible que ya hayan sido entrampados. Tal vez porque ya no usan ese tipo de lenguaje. Ni siquiera muestran odio ni oposición, ahora buscan hacer amistad con ellos.

Tal vez por eso no hay persecuciones. Claro, no irán a perseguir a los que ya están de su lado. Aunque sí podrían estar realizando algún tipo de persecución, pero las ocultan diciendo que son acciones destinadas a defender a Cristo.

Sin embargo, los adventistas le creen a la autora, y por eso se convierten en personas realmente desconfiadas. Debe ser por eso que es tan difícil hacerles creer en algo que no sea propio de su creencia. No solo de su doctrina, en los negocios o en general, son difíciles de convencer e incluso de engañar.

Su desconfianza en el comportamiento de los demás llega a ser tal, que aunque parezca una contradicción, no se les nota. Se muestran muy confiados y tienen una absoluta certeza acerca de su entorno.

Escuchan con mucha atención cuando la gente habla. Aparentan así ser buenos oyentes, pero en realidad, es porque van poniendo en duda todo lo que escuchan.

Es decir que, en su afán evitar mezclarse con los que no muestran su verdadero carácter, han logrado convertirse en uno como ellos.

Cuando predican la palabra o evangelizan, muestran una actitud pacífica y amistosa, derrochan afecto y son un manantial de cordialidad para con la gente que les rodea.

Como era de esperarse, también lo aprenden de Elena de White.

 

No escatimen palabras fervientes y tiernas, y acciones amables. Atraigan a la cruz del Calvario a los que los rodean” (Alza tus ojos pág. 69)

 

Recurrid a la oración, persuadid con mansedumbre y humildad de espíritu a los que se oponen” (Mensajes para los jóvenes pág. 20)

 

Cuando antes había dicho:

 

cortar la relación con esas personas”

no formen amistades con ellas”

serán entrampados”

que no sean engañados en cuanto al verdadero carácter de tales personas”

 

Y claro, una persona que falsea sus actitudes deliberadamente, es natural que crea que los demás también lo hacen.

Tienen doble discurso, uno para adentro de la iglesia y otro para los de afuera. Pueden relacionarse con personas del “mundo” y hasta compartir algunas de sus actividades, pero no se identifican con ellas.

Si así tratan a los escépticos de afuera de su iglesia, no es muy difícil deducir lo que hacen cuando encuentran un escéptico adentro, lo consideran realmente peligroso y un potencial enemigo.

Para deshacerse de alguno, el rechazo en todas las formas conocidas es empleado en virtud de apartar al indeseable para volver a poner orden en la congregación de su iglesia.

Entre todos se unen para desplazarlo, lo hacen por medio de un histérico método de rechazo, repudio, reproche y desprecio, mezclados con una apariencia de ser ellos los víctimas.

Es entonces cuando muestran su faceta oculta. Casualmente, lo que la autora predice que harán los malvados.

El siguiente párrafo también es autoría de Elena de White:

 

Satanás es el enemigo personal de Cristo. Es el originador y director de toda clase de rebelión en el cielo y en la tierra”. (Mensajes para los jóvenes, pág. 58)

 

Si aparece algún miembro de esa iglesia que intente cambiar lo engañoso de esa doctrina, será inmediatamente separado de las actividades que desempeña.

Si es un predicador, también será destituido. No solamente le dejan sin trabajo y sin todas sus prebendas, sino que los miembros de su propia iglesia no le ayudan en nada, ni le saludan si se cruzan con él en la calle.

Eso es persecución, pero ellos no creen perseguir a nadie, creen que él solo se buscó su destino y que seguramente ahora está cosechando lo que ha sembrado.

 

Conducta intachable

 

Además, los rectos pasan por el horno de la aflicción para ser purificados y para que por su ejemplo otros queden convencidos de que la fe y la santidad son realidades, y finalmente para que su conducta intachable condene a los impíos y a los incrédulos”. (El conflicto de los siglos, Pág. 52)

 

Es decir que las persecuciones tienen un efecto positivo: los otros quedan convencidos que la fe es real. Entonces debe ser por eso que no hay, tal vez Satanás no es tan tonto como parece.

¿Por qué, en vez de utilizar una conducta intachable para condenar a otros, mejor no la utilizan para para salvar a otros? Los incrédulos, como dice el párrafo, necesitan reconciliarse con Dios. ¿No es tarea del cristiano lograr eso?

Dada la tan particular mentalidad que han adquirido de Elena de White, habría que darles otro mensaje a los adventistas.

Cada vez que crean que su conducta intachable está condenando a los impíos, asegúrense primero de haberles enseñado a comportarse, porque nadie nace sabiendo.

Antes de juzgar a alguien por considerar que tienen tendencias escépticas en un carácter oculto, asegúrense de que pueden amarle como Cristo ha ordenado, sólo así podrán verle sin engaños.

Antes de creer que Dios les abrió la mente para poder ver a un malvado tal cual es, asegúrense ustedes de mostrarles en que consiste ser buenos, porque es posible que, como estuvo San Pablo, ellos también estén engañados.

Antes de quedar perplejos porque los viles que prosperan oprimen a los más puros, asegúrense primero de no ser parte de los opresores.

Antes de juzgar y alejarse de las personas que siguen con deleite los senderos del mal, por creer que serán entrampados, asegúrense de haberle dado de comer cuando tuvo hambre.

 

El estandarte de Cristo, el origen de las persecuciones

 

Los padecimientos unían a los cristianos unos con otros y con su Redentor. El ejemplo que daban en vida y su testimonio al morir eran una constante atestación de la verdad; y donde menos se esperaba, los súbditos de Satanás abandonaban su servicio y se alistaban bajo el estandarte de Cristo.

En vista de esto Satanás se propuso oponerse con más éxito al gobierno de Dios implantando su bandera en la iglesia cristiana”. (El conflicto de los siglos, pág. 46)

 

Cuesta un poco creer que los súbditos de Satanás se hicieran cristianos, convencidos por el ejemplo que daban los mártires. Se hacían cristianos como resultado de la tarea evangelizadora hecha por los apóstoles.

También resulta un poco llamativo que después de haber escrito miles de páginas mencionando la manera de aceptar a Cristo, incluyendo la tan ansiada “formación del carácter”, las rudas y severas batallas contra el yo, o lo mucho que habrá que “espaciarse” en Cristo, o “imitar al modelo”, ahora lo resume de esa manera:

 

se alistaban bajo el estandarte de Cristo”

 

También ha escrito miles de páginas describiendo y amenazando con el terrible comportamiento de Satanás y todas sus formas de atrapar, engañar y destruir. Pero ahora dice:

 

los súbditos de Satanás abandonaban su servicio”

 

Debe ser porque no quiso abundar en esos detalles cuando estaba hablando de otros asuntos.

Después dice: “en vista de esto”, Satanás se propuso hacer nuevos planes. Eso quiere decir que fue cambiando lo que hacía mal, e incluso fue aprendiendo sobre la marcha. Por eso, -implantó su bandera en la iglesia-, dice la autora que al parecer ese día se la agarró con las banderas.

Satanás trabaja sobre las personas, no importa si están afuera o dentro de las iglesias. Así lo hizo siempre y no puede dejar de hacerlo.

A no ser que la autora creyera que a Satanás no se le ocurrió tentar a los miembros de una iglesia antes, porque tenía otros planes, o tal vez porque solo podía implantar una bandera por vez.

 

El gran adversario se esforzó entonces por obtener con artificios lo que no consiguiera por la violencia. Cesó la persecución y la reemplazaron las peligrosas seducciones de la prosperidad temporal y del honor mundano”. (El conflicto de los siglos, pág. 46)

 

Cuando dice: -Implementó artificios-, de seguro debe ser solo una forma de expresarse, porque para que haya violencia y persecuciones, también tienen que haber artificios y peligrosas seducciones sobre los perseguidores.

A no ser que la autora considere que algo es peligroso, solo cuando se trata de los miembros de la iglesia. Si hasta pareciera que no le importaba nada lo que les pasaba a los otros.

También dice que se reemplazaron las persecuciones por seducciones de prosperidad y honor. Eso no es verdad, no son elementos reemplazables, más bien son compatibles. Es decir, prosperidad y honor no tendrían mientras estaban siendo perseguidos. Satanás habrá aprovechado para tentarles también con eso.

La autora al menos debería haber explicado por qué llamó peligrosas seducciones a eso último, como si las persecuciones no pudieran también seducir a la gente a abandonar la fe, o a no buscarla.

Incluso los perseguidores eran seducidos con la prosperidad y el honor, si hasta es posible que estuvieran persiguiendo por esas razones. Hasta los que no perseguían ni estaban siendo perseguidos eran tentados con lo mismo.

Más adelante la autora explica que los tentados con esas seducciones en la iglesia, empezarían a perseguir a los otros miembros de la iglesia. Eso indica que ya de antes las persecuciones eran resultado del mismo artificio de Satanás.

Es posible incluso ni siquiera eran otras personas como dijo, algunos de ellos eran los mismos que solo fingieron convertiste para poder seguir haciendo lo mismo desde adentro.

Cesó la persecución, dice la autora. Tal vez era otra forma de decirlo, pero no cesó la persecución. Los perseguidores pasaron a ser otros, o cambiaron de lugar y de forma, eso fue todo.

Al principio había dicho que los padecimientos mantenían unidos a los cristianos con su Redentor y entre ellos. Eso tampoco es verdad, los cristianos verdaderos no necesitan las persecuciones para estar unidos entre ellos y con el Redentor.

A no ser que esos hayan sido cristianos falsos, pero como estaban siendo perseguidos, no se les notaba.

Debería haber seguido como antes sin dar detalles, porque esta vez los detalles resultaron todos equivocados.

Unas páginas más adelante, cuenta aún con más detalles como fueron esos artificios que Satanás fue implementando. Empezaron con un comportamiento igual a Judas.

 

se airó cuando sus faltas fueron reprendidas, y fue inducido a cometer el espantoso crimen de vender a su Maestro. Así también obran todos los que acarician el mal mientras hacen profesión de piedad y aborrecen a quienes les perturban la paz condenando su vida de pecado. Como Judas, en cuanto se les presente la oportunidad, traicionarán a los que para su bien les han amonestado”. (El conflicto de los siglos, pág. 48)

 

Ahí predice una traición, o tal vez un patrón de conducta. Pero no ha ocurrido, no en la iglesia de la autora. Tal vez, todavía no ha ocurrido.

Por otra parte, este párrafo muestra que esos nuevos métodos de Satanás, al final no eran tan nuevos, más bien parece hacer siempre lo mismo.

 

Ananías y Safira fueron engañadores que pretendían hacer un sacrificio completo delante de Dios, cuando en realidad guardaban para sí con avaricia parte de la ofrenda. El Espíritu de verdad reveló a los apóstoles el carácter verdadero de aquellos engañadores” (El conflicto de los siglos, pág. 48)

 

Entonces, puede ser que parte de la predicción anterior sí se cumpliera, pero al igual que en este caso, fueron descubiertos a tiempo.

Incluso puede que esas cosas pasen siempre, pero van lidiando con esas situaciones a medida que van ocurriendo.

Pero hay un problema, la autora dijo que después de lo anterior, los engañadores descubiertos darían origen a las divisiones, dentro la iglesia. Pero eso tampoco está pasando, y no explica por qué.

 

Esta señal evidente del discernimiento del Espíritu de Cristo en los asuntos de la iglesia, llenó de terror a los hipócritas y a los obradores de maldad. No podían éstos seguir unidos a los que eran, en hábitos y en disposición, fieles representantes de Cristo” (El conflicto de los siglos, pág. 48)

 

La única explicación está en que estos traidores avaros, eran dirigentes de la iglesia o gente con poder. Por eso que no pudieron deshacerse de ellos, sino que fue al revés, ellos empezaron la persecución para no seguir unidos.

Ya que eso no ha ocurrido, la pregunta es ¿no será que así es como ocurrirá? Tal vez las persecuciones que esperan los adventistas, tendrá ese mismo origen y esa forma por la tendencia a seguir repitiéndose la historia. Es decir, esos traidores podrían estar ya adentro de la iglesia.

Aunque el verdadero interrogante es por qué todavía no ha ocurrido. Una de dos, o lo que predijo la autora era falso, o ya lo están haciendo, pero de una manera oculta.

Antes, refiriéndose a las futuras persecuciones, dijo:

 

permite a los malvados que pongan de manifiesto su verdadero carácter para que ninguno de los que quieran hacer la voluntad de Dios sea engañado con respecto a ellos”

 

O sea que, en el futuro, no les van a reconocer siendo corruptos y traidores sino hasta que aparezcan las persecuciones. De ser así, entonces las futuras persecuciones serán realmente distintas a las ocurridas. Ya no les van a identificar como parecía.

Antes también dijo:

 

El Espíritu de verdad reveló a los apóstoles el carácter verdadero de aquellos engañadores”

 

Todo indica que eso ya no pasará. Los corruptos y potenciales perseguidores podrían estar ya, pero ni el Espíritu de verdad puede revelarles nada.

Después dice:

 

De modo que mientras continuó la persecución la iglesia permaneció relativamente pura; pero al cesar aquélla se adhirieron a ésta conversos menos sinceros y consagrados, y quedó preparado el terreno para la penetración de Satanás”. (El conflicto de los siglos, pág. 48)



Otra vez, pareciera ser solo una forma de expresarse cuando dice: “relativamente pura”, porque eso significa que no todos eran puros, o tal vez los puros no lo eran tanto.

Entonces debería haber dicho: aparentemente pura. Rebuscar las palabras para acomodarlas a sus ideas, es típico de la autora.

Luego dice: se adhirieron. Pero algunos seguramente ya estaban adentro, solo que no se habían manifestado sino hasta que apareció el dinero. Otros, aún no se habían corrompido, por la misma razón. De no haber sido así, habría sido pura, no solo “relativamente”.

También dice que se adhirieron menos consagrados. Pero siempre es así, los nuevos no son consagrados.

También se adhirieron menos sinceros, quiso decir: corruptos o mentirosos, porque los cristianos falsos suelen ser sinceros también, pero no necesariamente corruptos.

Prepararon el terreno para la penetración de Satanás, dice la autora que sigue rebuscando las palabras para evitar admitir que los corruptos ya estaban adentro y Satanás junto con ellos. Se supone que esos deberían estar afuera.

No es posible preparar el terreno para que entre Satanás, nadie hace cosas malas sin su previa intervención. En todo caso, esos corruptos, o “menos consagrados”, prepararon el terreno para nuevas acciones.

Otra vez aparecen interrogantes ¿cómo se mantiene “relativamente pura” la iglesia de la actualidad, sin esas persecuciones que antes dijo eran el filtro? La autora también se olvidó de explicar esa parte.

 

Satanás se alegró mucho de haber logrado engañar a tan crecido número de discípulos de Cristo; luego ejerció aún más su poder sobre ellos y los indujo a perseguir a los que permanecían fieles a Dios”. (El conflicto de los siglos, pág. 49)

 

Esto confirma lo anterior, los corruptos eran dirigentes. De no ser así, no habrían podido hacer nada.

Esa es una constante en los escritos de la autora, los falsos y menos numerosos, terminan realizando acciones más determinantes que los cristianos verdaderos. Pareciera que siempre ganan mucho terreno y corrompen todo.

En este caso, fueron los menos consagrados y los menos sinceros, pero otra vez no explica cómo hacen ahora para que eso no pase.

Además, hay otra cosa que no está quedando clara, Satanás se alegró que su nuevo método estuviera funcionando, pero igual volvió a las persecuciones, al viejo método que ya no le servía. Debe ser porque no tenía opciones, había cristianos puros que se resistían.

La autora luego explica que, por lo sucedido, quedó solo una minoría que tuvo que huir para formar otra iglesia.

 

Tras largo y tenaz conflicto, los pocos que permanecían fieles resolvieron romper toda unión con la iglesia apóstata si ésta rehusaba aún desechar la falsedad y la idolatría”. (El conflicto de los siglos, pág. 49)

 

Hace solo unos párrafos atrás, dijo que Satanás ejerció poder para inducir la persecución. Ahora dice que ellos decidieron romper toda unión. Tal vez como antes, no quiso entrar en detalles.

 

Si no se podía asegurar la unidad sin comprometer la verdad y la justicia, más valía que siguiesen las diferencias y aun la guerra”. (El conflicto de los siglos, pág. 49)

 

El otro interrogante que surge es: ¿por qué habrían de hacerles la guerra a los pocos que ya se estaban yendo? Incluso después de haberse ido les perseguían igual.

Debe ser porque Satanás no podía soportar que ellos conocieran la verdad, quería aniquilarlos a todos.

De ser así, el verdadero interrogante es, por qué ya no lo hace. Por qué repentinamente el ciclo terminó y la historia ya no se repite. ¿Satanás ya no quiere aniquilarlos a todos?

Aparentemente a veces hay persecuciones, a veces cesan, todo depende de lo que le conviene a Satanás. O a la autora, porque a Satanás no parece convenirle.

Además, era verdad que cometió el error de volver al viejo método que solo servía para mantener a la iglesia pura. Porque así, en vez de aniquilarlos, logró que se fueran y formaran la iglesia verdadera, a la cual ya no persigue, vaya a saber por qué.

Mejor hubiera sido si no les perseguía, total eran pocos ¿qué podían hacer si se quedaban mezclados con los corruptos?

No mucho, porque como vimos los corruptos cuando aún eran pocos corrompieron todo. Ahora que los otros quedaron pocos, no podían hacer nada.

Tal vez Satanás lo está haciendo así en la actualidad. Antes vimos que no tenían otra opción más que perseguirles, pero ahora tal vez aprendió que esa opción también es válida.

Tampoco hay guerras, ni divisiones. Satanás desistió, o definitivamente ha cambiado de método.

 

Por el mismo motivo que tuvo Caín para matar a Abel, los que procuraban librarse de la influencia refrenadora del Espíritu Santo daban muerte a los hijos de Dios. Por ese mismo motivo los judíos habían rechazado y crucificado al Salvador, es a saber, porque la pureza y la santidad del carácter de éste constituían una reprensión constante para su egoísmo y corrupción”. (El conflicto de los siglos, pág. 50)

 

Nada de eso está pasando, no aparecen más Judas, ni “menos consagrados” que corrompen todo, o preparan el terreno para Satanás. Ni siquiera Caín quiere matar a Abel.

Hay otra posible explicación: puede ser que nunca terminara el ciclo, sino que Satanás nunca rindió y siguió persiguiendo hasta que no quedó ninguno de los fieles. O tal vez sí quedaron algunos, que están, quién sabe dónde.

Es posible incluso, que hasta la profecía de la autora se ha cumplido ya:

 

Como Judas, en cuanto se les presente la oportunidad, traicionarán a los que para su bien les han amonestado”

 

También puede ser que en vez de perseguir, hayan corrompido a todos y de los fieles ya no queda ninguno.

Pero no, porque de haber ocurrido, los adventistas serían todos falsos y corruptos y de eso ya se habrían dado cuenta. Tal vez no, porque al igual que antes, tendrían que haber sido engañados primero, y los engañados no se dan cuenta. Antes, había dicho:

 

Satanás se alegró mucho de haber logrado engañar a tan crecido número de discípulos de Cristo”

 

Hay que tener en cuenta que la autora estaba hablando de la iglesia primitiva, cuyos miembros poseían una fe admirable que habría que tratar revivir. Sin embargo, en la actualidad, pareciera que Satanás ya no puede engañar a tan crecido número de discípulos. Y eso que todavía no han revivido aquella fe.

La única explicación sería que ahora las persecuciones tienen otras formas, pudiera ser verdad que Satanás aprende sobre la marcha.

Además, ya no querrá que haya persecuciones iguales a las que se hacían antes, que solo sirvieron para mantener la iglesia pura y para que los perseguidores se enlisten “bajo el estandarte de Cristo”. O para que se vayan y formen otra iglesia verdadera.

Luego la autora hace una reflexión.

 

Bueno sería para la iglesia y para el mundo que los principios que aquellas almas vigorosas sostuvieron revivieran hoy en los corazones de los profesos hijos de Dios”. (El conflicto de los siglos, pág. 49)

 

Si cuando dice “la iglesia”, se refiere a la iglesia adventista, entonces confiesa que no lo han hecho así todavía. Eso explicaría la ausencia de persecuciones. Tal vez están a punto de lograrlo.

Pero hay un problema, no lo podrán hacer, a no ser que Satanás desista de hacer lo mismo que antes: corromper a la gente para que aparezcan los Judas. De aparecer esa corrupción, no haría falta aquella ley dominical que están esperando, porque las persecuciones serían hechas por esos mismos que están adentro.

 

Como Judas, en cuanto se les presente la oportunidad, traicionarán a los que para su bien les han amonestado”

 

Tal vez han encontrado otros métodos para mantener la iglesia relativamente pura.

O no, tal vez no los Judas y traidores han encontrado nuevas maneras de pasar desapercibidos. La misma autora predijo que no les reconocerían antes de las persecuciones.

De ser así, es posible que los puros estén mezclados con ellos y colaborando con su causa, o incluso ya convertidos en ellos, eso explicaría la ausencia de persecuciones.

Sin embargo, también existe la posibilidad que nada de eso vaya a ocurrir. Algunas doctrinas dicen que con los primeros cristianos, ya se cumplieron las profecías.

Las posibilidades son tantas, que nada impide que esos sí puedan ser los adventistas.

Hasta pude que hayan logrado revivir los principios de aquellas almas vigorosas, pero como esas otras doctrinas tienen razón, eso explicaría la ausencia de persecuciones.

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