Los siguientes párrafos pertenecen a varios escritos de Elena de White, profeta y pionera de la iglesia adventista del séptimo día.
El libro “El conflicto de los siglos”, relata extensamente lo acontecido durante la destrucción de Jerusalén. A medida que transcurre el relato, la autora también va sacando conclusiones sobre el comportamiento de Satanás y de Dios.
Decreto del altísimo
“Los padecimientos de los judíos son muchas veces representados como castigo que cayó sobre ellos por decreto del Altísimo. Así es como el gran engañador procura ocultar su propia obra. Por la tenacidad con que rechazaron el amor y la misericordia de Dios, los judíos le hicieron retirar su protección, y Satanás pudo regirlos como quiso. Las horrorosas crueldades perpetradas durante la destrucción de Jerusalén demuestran el poder con que se ensaña Satanás sobre aquellos que ceden a su influencia”. (El conflicto de los siglos, pág. 39)
Lo que no quedó claro es si Satanás oculta muy mal su obra, o muy bien, porque si la destrucción demuestra el poder con el que se ensaña, entonces lo ocultó muy mal.
Ahora, si la gente no percibe lo que la destrucción está demostrando, entonces lo ocultó tan bien, que lo único que demuestra el poder con que se ensaña, es la palabra de la autora.
“Nunca
se dio un testimonio más decisivo de cuánto aborrece Dios el pecado
y de cuán inevitable es el castigo que sobre sí atraen los
culpables”. (El conflicto de
los siglos, pág. 40)
Si la destrucción es un testimonio de cuánto aborrece Dios al pecado, entonces eso explica por qué la gente cree que el decreto vino de Dios. Es posible que Satanás ni siquiera haya intentado ocultar nada, la voluntad de Dios ya había hecho esa tarea.
Excepto claro, para los que saben que siempre que haya pecados, castigos, culpables y destrucciones, es por obra de Satanás. En ese caso, tampoco estaría ocultando nada. De hecho no podría hacerlo ni aun si la autora dijera lo contrario.
La historia dice que los romanos realizaron la destrucción, pero tanto la maldad de los romanos, como el mal comportamiento de los judíos fueron “obra” de Satanás. Solo quien no crea en Satanás negará eso.
Un Satanás que trata absurdamente de ocultar algo que está a la vista de todos, suena a que se está cumpliendo su propósito original, tergiversar la imagen de Dios para que quede como incompetente, por haber creado y protegido a un pueblo que terminó destruido.
“Nunca se dio un testimonio más decisivo”
Cada vez que la autora usaba una frase en modo impersonal, es porque quería evitar ser específica. “Nunca se dio” dice, eso es porque no quiso decir así directamente que Satanás fue el que dio el testimonio de cuánto aborrece Dios al pecado.
Además, tal parece que lo decisivo de ese testimonio era directamente proporcional a su ensañamiento. Tal vez si hubiese sido un poco más discreto, el testimonio no habría sido tan decisivo.
En otros escritos, la autora dice:
“Se
le permite a Satanás arrojar su sombra a través del sendero de los
que tienen la fe adormecida a fin de que ésta sea despertada y pueda
atravesar más allá de la nube y encontrar luz, valor y vida”...
(Alza tus ojos pág. 70)
“Se le permite”, eso es para evitar decir que Dios le permite.
Entonces debe ser por eso Satanás quiere ocultar su obra, para no quedar como un tonto que se deja usar. A veces logra dar testimonio de Dios, a veces ayuda a la gente a encontrar luz.
Incluso llegó a castigar a los culpables, así Dios ni siquiera tiene que andar quedando como vengativo destructor.
Debería dejar que la gente piense que es tonto, por ahí le puede sacar algún provecho.
“Dios
no asume nunca el papel de verdugo que ejecuta la sentencia contra la
transgresión; sino que abandona a su propia suerte a los que
rechazan su misericordia” (El
conflicto de los siglos, pág. 40)
Entonces, no es que Dios no tuviera nada que ver como parecía, solamente dice que no ejecuta la sentencia. Sin embargo, si hubo sentencia, eso significa que hubo un juicio.
De hecho hubo trasgresión, culpables, sentencia y castigo. Eso significa que Dios los juzgó, dictó la sentencia que no era otra cosa que la destrucción, pero Satanás la ejecutó. La sentencia que dictó no pudo haber sido el abandono, porque eso sí lo ejecutó.
Pero ahora queda claro por qué Dios no hace de verdugo, es porque tiene uno a su disposición. Abandona “a su suerte” dice, lo cual de seguro es solo una expresión, porque antes dijo que el castigo era inevitable.
“cuán inevitable es el castigo que sobre sí atraen los culpables”.
Tal vez por eso Satanás quiere ocultar su obra, porque destruyó solo por tener la oportunidad y cuando se dio cuenta que estaba haciendo algo a favor de Dios, ya era tarde.
Eso tampoco puede ser, porque más adelante, la autora dice que todo eso volverá a pasar, anunciando así que tanto el comportamiento de Dios como el de Satanás, son constantes.
“La profecía del Salvador referente al juicio que iba a caer sobre Jerusalén va a tener otro cumplimiento, y la terrible desolación del primero no fue más que un pálido reflejo de lo que será el segundo”. (El gran conflicto, pág. 40)
Este párrafo confirma que hubo juicio por parte de Dios. La autora tenía razón, Satanás mintió cuando dijo que hubo decreto. Mejor por un lado, un decreto es medio autoritario.
Pudiera ser que cuando eso ocurra será distinto, porque será en el final de los tiempos y por eso no tendrá importancia el testimonio que pueda dar. Pero al menos este párrafo confirma una cosa, que sí hubo un juicio.
“cuando el Espíritu de Dios se aparte del todo de los impíos y los deje abandonados a sus fieras pasiones y a merced de la saña satánica” (El conflicto de los siglos, pág. 41)
Llama la atención que haya dicho “otro cumplimiento”, pero ya no abandonará “a su suerte”, como la vez anterior. Ahora dice: a merced de la saña satánica. Eso confirma que tiene un verdugo a su disposición, de seguro ya lo tenía de antes. Tal vez porque ahora ya sabemos que el castigo es inevitable.
El interrogante que surge es ¿El Dios de la autora, sabe lo que hace? Con tal de no ser llamado verdugo, deja que Satanás quede como obrador de justicia que castiga a los culpables.
Por no quedar como un Dios malvado que castiga, deja que la total destrucción nos deje un testimonio de cuándo aborrece al pecado.
Con tal de no quedar como destructor, solo retira la protección dejándole a Satanás como más poderoso, por haber logrado que la retire.
Dice no haber decretado la destrucción, pero todos sabemos que realizó un juicio y dictó la destrucción como sentencia.
Dice no haber destruido, pero todos sabemos que la destrucción fue a causa del abandono.
Dice no haber ejecutado la sentencia, pero abandonó a los culpables para que sean inevitablemente destruidos.
Dice no hacer de verdugo, pero todos sabemos que tiene uno a su disposición.
“Satanás pudo regirlos como quiso”
Si pudo regirlos como quiso, entonces pudo no destruirlos, tal vez no era tan inevitable como dijo. Aunque ni siquiera hacía falta que lo diga o que lo insinúe, sabemos que Satanás no siempre destruye a los que están de su lado.
Entonces, el otro interrogante es: ¿El Satanás de la autora, es o se hace? ¿No habría sido más astuto de su parte no destruir a los judíos? Ellos ya estaban de su lado y Dios probablemente no volvería a protegerles nunca más.
Si no hubiera destruido, su causa avanzaría más rápido y tendría muchos más adeptos. Habría muchos más malvados en el mundo y para colmo ya sin esperanzas.
Tal vez Dios seguiría impacientado. Un Dios así, un poco ansioso o frustrado, o incluso furioso, difícilmente pueda derramar tanto amor hacia la humanidad.
Aplazó sus juicios
“Dios aplazó sus juicios sobre la ciudad y la nación hasta cosa de cuarenta años después que Cristo hubo anunciado el castigo de Jerusalén. Admirable fue la paciencia que tuvo Dios con los que rechazaran su Evangelio y asesinaran a su Hijo”. (El conflicto de los siglos. pág. 30)
Nótese que Dios, de tener amor, pasó a tener solamente paciencia, y rencor también. “Asesinaron a su hijo”, si hasta pareciera que lo dijo apretando los dientes. Estaba con el centro corrido, haciendo cosas impropias de su carácter podríamos decir.
Si
en tan solo cuarenta años perdió la paciencia, eso quiere decir que
todo eso le estaba afectando, porque eso no pasó nunca antes y nunca
después. Incluso hasta envió juicios, sabemos que normalmente no lo
hace:
“Dios
aplazó sus juicios sobre la ciudad”
Ni siquiera podemos imaginarnos cuantas cosas más habría pasado si Satanás no ejecutaba la sentencia.
Pero ya que ejecutó, podría haber aprovechado para decir que ese pueblo era tan malvado, que correspondía que fueran destruidos para hacerle un favor a la humanidad. Así Dios habría quedado como perverso por haber creado a semejante pueblo.
O al revés, podría haber dicho que no eran malvados, pero gracias a su poder, pudo igual convertirlos en malvados, aun estando protegidos por Dios en persona. Pero no, ejecutó y volvió todo a la normalidad. Para colmo acusa a Dios de la destrucción, como si fuera que eso oculta su “obra”.
Además, nos dejó un “decisivo testimonio” de la justicia de Dios. Eso logra que la gente busque a Dios por temor al castigo que merecen los abandonados.
Si no hubiera destruido, tal vez no le temerían. ¿Eso no sería bueno también para su causa, que la gente no le tenga miedo?
-Satanás, el bueno- dirán. O al menos no es tan malo.
Incluso hasta podría llegar a decir: gracias a mí, el mundo es más justo. Dios hace todo mal y tengo que venir yo a poner orden.
-Satanás, el libertador-. Aunque eso igual, hay quienes lo dicen.
Sin embargo, pudiera ser que a Satanás sí le convenga que la gente le tenga miedo. Tal vez fingió que estaba tratando de ocultar su “obra”, pero la autora lo creyó y lo denunció cayendo en una trampa.
Así, en vez de consagrarse Dios por amor, la gente lo haría por temor a Satanás. O al abandono de Dios, que como vimos, es incluso peor.
Si
hasta Dios mismo, según el siguiente párrafo, pareciera está de
acuerdo con esa idea:
“Si Satanás hubiera sido inmediatamente destruido, los ángeles y seres de otros mundos habrían servido a Dios por temor antes que por amor”. (La gran esperanza, página 11)
Con las personas seguramente se pone mucho peor, porque si Dios le hubiera destruido a Satanás, los ángeles tendrían que haberle temido solo a Dios. Pero de acá no le hecha nadie, vino para quedarse.
Es decir que, lo que Satanás no pudo lograr en el cielo, porque Dios tuvo la precaución de no destruirle, lo está logrando acá.
Advertencia terrible
“La destrucción de Jerusalén es una advertencia terrible y solemne para todos aquellos que menosprecian los dones de la gracia divina” (El conflicto de los siglos, pág. 40)
Entonces, tal vez esa era la intención de Satanás cuando destruyó, que la gente se refugie en Dios y al mismo tiempo disimule el miedo que le tiene al verdugo que tiene a su disposición.
De manera que, para disimular su condición de temerosos, tienen que disfrazarse de valientes y andar por ahí hablando del amor a Dios, al prójimo y cosas como esas, eludiendo así admitir, o incluso admitirse, el escalofriante miedo que le tienen al inevitable castigo que les correspondería si dejaran de ser obedientes.
Puede
que lo hagan tan bien, que con el tiempo, ellos mismos terminan
creyéndolo. Incluso podría ser que terminen creyendo que el miedo
inicial a Satanás, funciona como método, porque gracias a eso se
volvieron muy consagrados a Cristo, de manera que a los otros les va
a funcionar como les funcionó a ellos.
Es más, pudiera ser que todo ese monstruo de Satanás destructor, sea solo un invento de la autora como parte de una estrategia destinada a cumplir con ese objetivo: sumar más gente para la causa de Dios.
Tal vez esa acusación hecha por Satanás, en realidad nunca la haya hecho. Ya de entrada parecía falsa, Satanás nunca podrá ocultar que todo un pueblo destruido fuera su obra. Al menos los cristianos no creerán eso.
Sin embargo, el método del miedo no funciona siempre, claro, si funcionara siempre, todo el mundo ya se habría hecho devoto de la autora.
Solo funciona con los que ya pertenecen a su iglesia, para que pasen de iniciados a -consagrados-.
Porque esto es así, una vez que se entra no hay que salirse, porque viene Satanás y te destruye.
También lo usan cada vez quieren intimidar a algún miembro de su congregación que muestre algún comportamiento inaceptable.
Más bien lo usan siempre, para intimidar por adelantado y así prevenir esos comportamientos.
En otras palabras, aterrorizar a los fieles con Satanás y justificar el abandono de Dios culpando a los abandonados, también sirve para justificarse ellos, por abandonar “a su suerte” a cualquier indeseable de su congregación.
Tal vez le temen más a eso que a Satanás.
Sin embargo, la mayoría de los que no conocen esa doctrina no cree nada de todo eso. De manera que si quisieran salir a evangelizar con ese argumento, no convencerían a nadie.
Por eso, para los de afuera usan otro discurso, por ejemplo el siguiente:
Quieres servirle
“No puedes expiar tus pecados pasados, no puedes cambiar tu corazón y hacerte santo. Mas Dios promete hacer todo esto por ti mediante Cristo. Crees en esa promesa. Confiesas tus pecados y te entregas a Dios. Quieres servirle. Tan ciertamente como haces esto, Dios cumplirá su palabra contigo.” (El camino a Cristo, pág. 45)
Este mensaje será bien recibido por los que están empezando a ir a esa iglesia, para lidiar con las dudas que pudieran tener y para darles aliento y esperanzas.
Nótese que los destinatarios no pueden hacer nada, ni cambiar el corazón, ni hacerse santos. A diferencia de los judíos, que sembraron y cosecharon pudiendo no hacerlo.
Ahora no hay ni amenazas ni presagios de futuras destrucciones ni ostentación del poder Satánico. Al contrario, hay promesas de cumplimiento inmediato y certero.
La misericordia de Dios
“Dios permite que los malvados prosperen y manifiesten su enemistad contra él, para que cuando hayan llenado la medida de su iniquidad, todos puedan ver la justicia y la misericordia de Dios en la completa destrucción de aquéllos”. (El conflicto de los siglos, pág. 52)
Si un adventista le dijera eso a cualquiera que no sea miembro de su iglesia, de seguro le contestaría que los adventistas son los malvados que prosperan y manifiestan su enemistad contra Dios y que merecerían ser destruidos.
Aunque
no lo creyera, lo diría igual para refutarle. Por lo general, cuando
la gente recibe una amenaza, tiende a amenazar a cambio.
Incluso hasta le diría que se dejen de contradicciones ¿Será justicia de Dios la destrucción? Porque antes dijo que será obra de Satanás.
También le diría que dejen de alegrarse por adelantado con la destrucción de miles de personas, porque eso no es misericordia. Además, si la justicia será, quién sabe cuándo, eso no es justicia.
Otros, dirán que si aún no han visto la justicia de Dios, es por falta de fe, no por falta de completas destrucciones.
Otro, alguno de esos paganos que dicen cosas muy feas, dirá: entonces, toda la injusticia, las desigualdades y hasta los niños muriendo de hambre que hay en el mundo como resultado de la existencia de esos “malvados”, es algo que el Dios de ustedes “permite”, pudiendo evitarlo. ¿Qué, lo disfruta?
De seguro también debe estar disfrutando por adelantado la matanza que vendrá sobre los otros.
De manera que, para la gente de afuera suelen usar otros métodos de evangelización. Por ejemplo, el siguiente.
Reconoce tu pecado
“Cuando Satanás viene a decirte que eres un gran pecador, mira a tu Redentor y habla de sus méritos. Lo que te ayudará será el mirar su luz. Reconoce tu pecado, pero di al enemigo que "Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores" (1 Timoteo 1: 15)” (El camino a Cristo, pág. 31)
Si bien a esta altura ya no será causa de sorpresa que Satanás ande haciendo confesar los pecados a la gente, lo que sí puede llamar la atención es que repentinamente parece hasta inofensivo.
Hasta hace un rato era un terrible destructor que engañó y destruyó a toda una nación, aun estando protegida por Dios en persona. Pero ahora, se le espanta con una frase hecha.
Ya no parece tan astuto como antes. Esa persona no tiene luz, no ha confesado sus pecados, pero ¿Satanás va y le hace saber?
Antes parecía un justiciero cuyo accionar nos dejó un testimonio de la justicia de Dios. Ahora parece Juan el Bautista llamando al arrepentimiento a los pecadores.
Si fuera más astuto, le hubiera dicho, disfrazado de ángel claro, que era buen cristiano y que siga así que va a andar bien.
Tal vez lo hace así ahora, desde que la autora ideó un método para lo otro.
Tampoco quedó muy en claro por qué hay que mirar su luz. ¿No será mejor utilizar esa luz para mirar? Si así lo hiciera, tal vez ya no haría falta que Satanás venga a decirle como son las cosas, se habría dado cuenta solo.
Tampoco explicó por qué esa persona que no ha confesado sus pecados aún, tiene luz proveniente del Salvador, cuando antes dijo que había que confesarlos primero.
Esfuerzos desesperados
“Aquellos que han tentado al demonio a que los tiente, tendrán que hacer esfuerzos desesperados para libertarse de su poder. Cuando empiecen a trabajar a favor de sí mismos, acudirán a rescatarlos los ángeles de Dios, a quienes han entristecido”. (Mensajes para los jóvenes, pág. 58)
Otra vez el cambio, hace un rato parecía manejable, pero ahora habrá que hacer esfuerzos desesperados para liberarse.
Antes, con solo confesar y querer servir a Dios, éste ya expiaba todos los pecados. Ahora, hablar de Cristo y de sus méritos ya no funciona.
Mirar su luz, ya no sirve para nada, habrá que formar una comisión especial para ahuyentar a Satanás.
La explicación es la misma de antes, este mensaje es para los que estuvieron siempre en la iglesia de la autora, por eso funcionan mejor las amenazas, el miedo y la culpa que deben sentir por haber entristecido a los ángeles.
En otras palabras, Satanás sigue siendo útil a la causa. Hasta los ángeles están de acuerdo con eso, nótese que oportunamente se fueron, para que el demonio haga lo que tenga que hacer sin que nadie le moleste.
Sin embargo la situación pudiera ser diferente acá, porque estos han tentado al demonio a que los tiente.
Claro,
no es lo mismo, pero al menos debería haber aclarado que para tentar
a Satanás, primero tienen que ser tentados a hacerlo. ¿O creía la
autora que la gente hace cosas indebidas sin la previa tentación?
Entonces debería haberlo dicho así: aquellos que han sido tentados por el demonio, quién había sido tentado a hacerlo por aquellos a quienes había tentado a hacerlo.
O mejor no, que quede como estaba nomás. No sea cosa que los ángeles esos que andan penando quién sabe dónde, decidan no volver a irse cuando el demonio los tiente.
De pasar eso, esos jóvenes son capaces de no hacer el esfuerzo por liberarse de su poder.
La verdad bíblica
“Mas es la obra de Satanás pervertir las facultades de investigación del entendimiento. Cierto orgullo se mezcla en la consideración de la verdad bíblica, de modo que cuando los hombres no pueden explicar todas sus partes como quieren, se impacientan y se sienten derrotados. Es para ellos demasiado humillante reconocer que no pueden entender las palabras inspiradas”. (El camino a Cristo, Pág. 97)
Ahora sí, paciera que a Satanás se le fue la astucia del todo. Mejor sería para su causa que sí pudieran explicar todo como quieren, así contaminarían más las iglesias. Pero no, aparentemente se impacientan antes de lograrlo.
Si hubiera sido más astuto, les habría convertido en orgullosos, pero sin hacerles impacientes. Así, persistirían hasta lograrlo y la iglesia de la autora ahora estaría llena de orgullosos, por la misma razón que señala:
“Es para ellos demasiado humillante reconocer que no pueden entender las palabras inspiradas”
O al revés, les hubiese hecho impacientes pero sin orgullos, así la iglesia se llenaría de impacientes. Pero bueno, ahora ya está.
Sin embargo, todavía queda algo a favor de la astucia de Satanás. Tal vez, los que ahora están tratando de entender la doctrina de la autora, pero no están pudiendo con tantos errores y contradicciones, se sentirán elogiados por ser muy perseverantes, después de haberse comparado con aquellos impacientes que desistieron y de seguro ni siquiera existen.
Antes había dicho:
“Las horrorosas crueldades perpetradas durante la destrucción de Jerusalén demuestran el poder con que se ensaña Satanás sobre aquellos que ceden a su influencia”. (El conflicto de los siglos, pág. 58)
Es al menos llamativo lo selectivo que es Satanás para afectar a los que ceden, a veces castiga con horrorosas crueldades y a veces solo les pervierte las facultades.
De a poco vamos viendo que Satanás no es tan tonto como parecía, seguramente se dio cuenta que a veces, con solo pervertir las facultades del entendimiento ya alcanza para tener éxito.
O tal vez no, tal vez a estos solo les pervierte porque aún están “protegidos”.
A los pies de su Redentor
“Si Satanás lanzara un ataque abierto y atrevido al cristianismo, llevaría al cristiano afligido y agonizante a los pies de su Redentor, y el poderoso y fuerte Libertador haría huir atemorizado al osado adversario”. (Mensajes para los jóvenes, pág. 55)
El poderoso libertador haría huir al adversario, dice la autora sin que le tiemble el pulso. ¿Y los lectores de estos escritos no levantan la mano para quejarse o decir algo?
¿Pudiendo hacer huir al adversario no lo hace? La única explicación sensata es que, no puede cuando está furtivo. O tal vez -se le permite-, cierta libertad de acción, siempre y cuando que no sea tan atrevido.
Si lanzara ese ataque “abierto”, sea lo que sea que eso signifique, no engañaría a nadie. Un Satanás abierto no funcionaría como Satanás. No hará falta que venga el poderoso libertador a espantarle ni nada.
Hasta los ateos son capaces de hacer algo para espantarle. O ni siquiera, porque no haría falta.
Trabaja disfrazado
“Él (Satanás) es demasiado astuto para presentarse abierta y osadamente con sus tentaciones, pues se despertarían entonces las adormecidas energías del cristiano, y confiaría en el fuerte y poderoso Libertador. Pero Satanás se presenta inadvertidamente y trabaja disfrazado a través de los hijos de la desobediencia que hacen profesión de piedad”. (Mensajes para los jóvenes Pág. 50)
El párrafo anterior, decía que no atacaba abiertamente porque el Libertador le haría huir, ahora dice que no lo hace por astucia. Pero no hay que ser tan astuto para no intentar hacer algo que sabe que no va a lograr.
Pero al menos ahora se entiende por qué a Satanás a cada rato se le va y vuelve la astucia. El problema está en que la autora tiene distorsionado el concepto de astucia.
Entonces, el “adversario” trabaja disfrazado y pasa inadvertido gracias al accionar del poderoso Libertador, o mejor dicho, por culpa del Libertador.
Si
así no tuviera éxito vaya y pase, pero así es como funciona mejor,
de hecho no funcionaría de otra manera.
La pregunta es ¿Por qué el “poderoso Libertador” no hace huir a los hijos de la desobediencia? Porque así, pareciera que el adversario burló el accionar del Libertador, cambiando el problema de lugar.
Entonces, osado adversario: no se permite. Hijos de la desobediencia: sí. Como si esos no fueran capaces de hacer todo tipo de ataques, abiertos, atrevidos, osados y otras mil maneras.
Además de eso, ¿qué es un ataque abierto y atrevido? La destrucción de Jerusalén parece haber sido algo así. Se nota que ahí no actuó con astucia. O tal vez no la necesitaba, eran judíos.
Debe ser por eso que Satanás quería ocultar su obra, porque transgredió su propia estrategia, dejó un testimonio de cuánto aborrece Dios al pecado y por eso ahora todos se protegen confiando en el poderoso Libertador.
De ser así, entonces era verdad que el miedo era bueno para la causa de Dios.
La autora tiene algo más para decir al respecto:
“Por lo general, no lo hace abierta y osadamente”. (Mensajes para los jóvenes, pág. 56)
Por lo general no lo hace, dice ahora. Para lo único que puede servir ese dato, es para refutar todo lo anterior, incluyendo las contradicciones.
Poner todo en duda, a veces es la mejor forma de decir cosas erróneas con cierta impunidad.
Sin embargo, eso le devuelve la astucia a Satanás, porque ahora nadie sabe cuándo podría ocurrir. Por ejemplo: la destrucción de Israel, pudo haber sido uno de esos ataques.
Entonces, los que creen en eso, cada vez que sospechan que algo de esa magnitud pudiera estar por ocurrir, se llenen de temor y van a los pies del Redentor, por las dudas.
Sin embargo, en el caso que Éste no pueda hacer huir al adversario, porque en realidad anda furtivo, ellos no lo sabrán, por eso igual quedarán convencidos que le ha hecho huir. Eso sí sería astucia, lograr que la gente crea falsamente que no está.
Aunque en realidad, con haberles hecho creer falsamente que estaba, ya alcanzaba. Porque no es posible creer en el Cristo verdadero y en un Satanás falso al mismo tiempo.
Además, así también logra que tengan fe por las dudas, como si se pudiera hacer tal cosa.
Todo esto también debe ser para los ya pertenecen a la iglesia de la autora, porque a los de afuera no le van a asustar tan fácilmente.
El trato bondadoso de Dios
“La parábola de la higuera estéril representa el trato bondadoso de Dios con la nación judía. Ya había sido dada la orden: "Córtala, ¿por qué ocupará aún la tierra?" (S. Lucas 13: 7), pero la divina misericordia la preservó por algún tiempo” (El conflicto de los siglos, pág. 31)
Antes dijo que no hubo un decreto para destruir a los judíos. Claro, no era decreto, era: “orden”.
Qué lástima que no aprovechó para decir quién dio la orden. Porque Dios mostró un trato bondadoso y la divina providencia no acató la orden. De manera que se sabemos quién dijo “córtala”.
El interrogante es: ¿Por qué nunca se dio la orden de destruir a los romanos alegando que no hay motivos para que ocupasen la tierra?
La autora dice que ellos fueron los responsables de fundar el satánico poder papal.
“La doctrina de la supremacía papal se opone abiertamente a las enseñanzas de las Santas Escrituras. Sólo por usurpación puede el papa ejercer autoridad sobre la iglesia de Cristo”. (El conflicto de los siglos, pág. 55)
Solo por usurpación, dice la autora, seguramente creyó que esa palabra le quedaba bien al papa.
Al menos debería haber dicho -ni por usurpación-. Porque así como lo dijo pareciera que la iglesia de Cristo estuviera usurpada.
Entonces, desde la época de la usurpación, el mundo del cristianismo está dominado por una iglesia que se supone es falsa. Se nota que la divina providencia la está preservando por algún tiempo también.
Los cristianos falsos y corruptos que hay en cualquier iglesia de la actualidad ¿están siendo preservados también?
Tal vez Satanás se avivó y ya no se deja usar como verdugo. O tal vez aprendió a controlarse y ahora deja vivir a los que están de su lado.
Pero no, todo indica que no los destruye porque ellos nunca estuvieron del lado de Dios y habíamos visto que Satanás solo destruye a los que una vez estuvieron del lado de Dios.
Esa también debe ser la razón por la cual la autora amenaza tan drásticamente a los que están adentro, pero a los de afuera les promete que todos sus pecados serán ciertamente perdonados.
Un juez severo
“Satanás indujo a los hombres a concebir a Dios como un ser cuyo principal atributo es una justicia inexorable, como un juez severo, un duro, estricto acreedor. Pintó al Creador como un ser que está velando con ojo celoso por discernir los errores y faltas de los hombres, para visitarlos con juicios. Por esto vino Jesús a vivir entre los hombres, para disipar esa densa sombra, revelando al mundo el amor infinito de Dios”. (El camino a Cristo, pág. 7 y 8)
Si, dicen que fue por eso que vino Jesús a vivir entre las personas. Claro está que, algunos no quisieron dejarse disipar la sombra de la creencia que Dios visitaba con juicios, por eso los abandonó para que fueran totalmente aniquilados.
Otra vez, dice que no hubo juicio, cuando antes dijo que había aplazado los juicios.
La explicación podría ser la misma de antes, Satanás, no el verdadero, sino el de la autora, era una herramienta que utilizaba para atemorizar a sus fieles.
A partir de allí, todas sus declaraciones ya empiezan a tener algún sentido.
Por ejemplo, las siguientes:
El poder con que se ensaña
“La destrucción de Jerusalén demuestran el poder con que se ensaña Satanás sobre aquellos que ceden a su influencia” (El conflicto de los siglos, pág.39)
Satanás no destruye a quienes ceden a su influencia, ya habría destruido a toda la población mundial, hace rato.
Pero sí les puede engañar. Por ejemplo: a todos los que huyen de Él por tenerle pánico, les hace creer que están del lado de Cristo, eso sí lo puede hacer.
Confiados
(Satanás) “Ensayará todo ardid, y si los que son objeto de estas tentaciones no buscan a Dios, serán cegados para no ver sus engaños, y se sentirán confiados en sí mismos, autosuficientes, ignorando su condición y su peligro. Pronto llegarán a despreciar la fe entregada una vez a los santos”. (Mensajes para los jóvenes, pág. 85)
Con “serán cegados”, ya alcanzaba, no hacía falta decir que era para no ver sus engaños.
De todas maneras está bien que haya aclarado lo de “todo ardid”, porque habrá de muchas clases, por ejemplo, la clásica artimaña del error.
Los que no buscan a Dios, no serán cegados como dice, esos ya eran ciegos de antes.
Los que se sienten confiados en sí mismos e ignorando su condición, también son los que buscaron y encontraron a un Dios falso, que Satanás ha disfrazado de verdadero.
Los que creen en el Dios verdadero, también se sienten seguros. A no ser claro, que la autora creyera que nunca es posible sentirse seguros con el Dios en el que creen.
Con otros es al revés, por confiados en sí mismos es que ignoran el peligro y por eso no buscan a Dios. Aunque en realidad ni siquiera eso, porque los que no buscan a Dios es por falta de fe, o por ignorancia.
Entonces, tanto los que no buscan a Dios, como los que encuentran a uno falso, o los que encuentran al verdadero se sienten seguros. Sentirse seguros entonces, no significa nada.
Además, todos ellos eventualmente también sentirán el peligro. A no ser que la autora creyera que los que tienen a Cristo no ven nunca el peligro.
Debería haber dicho que busquen a Dios y listo.
Pero no deja de ser llamativo el mensaje, primero se alejan de Dios y recién después son segados para no ver el peligro.
Además, pronto llegarán a despreciar la fe, dice la autora creyendo que era posible ser segados teniendo aun la fe.
Pero claro, la explicación está en que el mensaje es para las personas de su propia iglesia, con ellos funcionan las amenazas. Eso explica también que haya dicho: “serán cegados”, porque eso es algo que no podría decirles a los de afuera.
También dice:
“llegarán a despreciar la fe entregada una vez a los santos”
Para lo único que sirve una frase como esa es para meter culpa, seguramente eso es por si el miedo no alcanza. Miedo y culpa, típico.
Los ángeles malos
“En todo momento siguen los ángeles malos nuestros pasos”. (Mensajes para los jóvenes, pág. 59)
En todo momento siguen los ángeles malos los pasos de los falsos cristianos. De los verdaderos, huye.
A no ser que los ángeles malos quieran también seguir a Cristo.
La inexperiencia
“Cuando los jóvenes intentan romper con el dominio de Satanás, él redoblará sus tentaciones. Sacando ventaja de la ignorancia y la inexperiencia de ellos, intenta oscurecer la distinción entre el bien y el mal”. (Mensajes para los jóvenes, pág. 80)
Satanás no saca ventaja de la ignorancia y la inexperiencia de los jóvenes, sino que hace exactamente lo opuesto, saca ventaja de los conocimientos. La experiencia no sirve para librarse de Satanás, no se liberaría nadie.
Los ángeles caídos
“No nos sentiríamos tan seguros si pudieran abrirse nuestros ojos para discernir a los ángeles caídos cuando trabajan con aquellos que viven descansadamente y se consideran seguros”. (Mensajes para los jóvenes, pág. 58, 59)
Abrir los ojos para discernir a los ángeles caídos, seguramente es solo una forma de expresión, una especie de supuesto que usó la autora para transmitir una idea.
Entonces, suponiendo que abrieran los ojos, pero justo cuando están con gente que no vive descansadamente, no habría ningún ángel caído trabajando con ellos, ¿seguirían sintiéndose seguros?
La única manera de contestar esa pregunta, es considerando que esos que abren los ojos, pueden distinguir sin temor a dudas, quiénes son los cristianos verdaderos y quiénes no, incluso dentro de su propia iglesia.
Los que tienen a esos ángeles trabajando sobre ellos, son falsos porque viven descansando, los otros no.
Alguien que puede hacer eso, lo último que va a sentir es esa inseguridad que la autora señala.
Pero claro, cuando la autora habla de abrir los ojos, no se refería a lo espiritual, ni era un supuesto, sino a otra cosa: a las visiones que tenía. En otras palabras, seguía recurriendo al miedo.
Ahora la pregunta es ¿habrá visto bien? Porque esos ángeles pareciera que no se han dado cuenta que sería mejor trabajar con estos, que tampoco han abierto los ojos y también se sienten seguros, pero al menos no viven descansando. Con los otros no se puede hacer mucho.
También dice:
“Al levantarse el velo y mostrárseme la corrupción de esta época, mi corazón enfermó y mi espíritu casi desfalleció dentro de mí. Vi que los habitantes de la tierra estaban llenando la medida de la copa de su iniquidad. Se enciende la ira de Dios, y no será apaciguada hasta que los pecadores sean eliminados de la tierra”. (Mensajes para los jóvenes, pág. 58)
Es posible incluso que desde entonces hasta ahora, la corrupción haya empeorado mucho más todavía.
La pregunta es ¿por qué se enfermó así? Porque la corrupción es algo que todos conocen bastante bien, pero nadie desfallece de esa manera.
Además, eso que dice haber visto, en realidad está en la biblia, no había razón para tanta demostración de espanto.
Pero suponiendo que, haber presenciado personalmente toda la corrupción fue algo así de traumático. ¿Por qué creyó la autora que ese dato le serviría a alguien?
Por la misma razón que dijo lo de los ángeles caídos, porque tal vez sus lectores le creen más a ella que a la biblia.
Tal vez así funcionan, ahora que saben lo que hacen esos ángeles, o ahora que saben lo de la corrupción, ahora sí creen.
Al acecho
“Se separan de Dios y de los cuidados vigilantes de los ángeles de Dios, y Satanás, que siempre está al acecho para destruir las almas empieza a presentarles sus engaños y los pone en serio peligro”. (Mensajes para los jóvenes, pág. 57, 58)
Se separan de Dios y de los cuidados vigilantes de los ángeles de Dios, y Satanás, que siempre está al acecho para destruir las almas, se va a presentarles sus engaños a otros.
Eso es porque es demasiado astuto para intentar hacer un trabajo que ya está hecho.
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