Los siguientes párrafos pertenecen del libro: Mensajes para los jóvenes, escrito por Elena de White, pionera y profeta de la iglesia adventista del séptimo día.
Estas enseñanzas no tienen sustento bíblico, provienen solamente de la inspiración divina que la autora decía tener.
1 Las obras de Cristo
(Satanás) “Aquí, bajo la apariencia de serpiente, se arrastra imperceptiblemente para corromper la obra de Dios. Hace humanos los milagros y las obras de Cristo”. (Pág. 55)
Elena de White, explica que “hace humanos”, significa que algunas personas creen poder reproducir los milagros de Cristo aprendiendo de las artes de la ciencia o de la magia.
También explica que eso ocurrirá al acercarse el fin de los tiempos. Debe ser por eso que, hasta ahora al menos, no se ha cumplido.
Más adelante dice:
“Me ha sido mostrado que debemos estar en guardia por todos lados y resistir con perseverancia las insinuaciones y estratagemas de Satanás. Él se ha transformado en un ángel de luz y está engañando y llevando cautivos a miles”. (pág. 55)
“Pero Satanás, transformado en ángel de luz, obra sobre la mente a fin de seducirla y apartarla del único camino seguro y recto”. (pág. 55)
“obra sobre la mente”
Obra sobre las personas, pero claro, como está metiendo miedo, obra sobre las mentes suena más convincente.
Primero dijo que Satanás tenía apariencia de serpiente y que se arrastraba. Luego, dijo que era imperceptible. Ahora dice que se ha trasformado en ángel de luz.
No le pegó una, porque nada eso es verdad.
Un ángel es una entidad que enviada por Dios para anunciar algo. Al menos esa es la idea bíblica de un ángel. Pero Satanás, solo se disfraza de ángel de luz, luego les muestra mentiras como si fueran verdades que estaban ocultas.
Entonces, mientras algunos ahora andan en guardia por todos lados cuidándose de una serpiente que se arrastra, otros anuncian públicamente esas mentiras que el ángel les ha mostrado como si fueran verdades.
Otros, mientras eluden hacer humanos los milagros de Cristo, hacen exactamente lo contrario, atribuyen a Cristo milagros que no son, curaciones a falsos enfermos, profecías que no se cumplen y actividades seculares que serán presentadas como obras para Cristo.
Así que, modificando levemente lo dicho por la autora podría arreglarse:
(Satanás) Aquí, disfrazado (no transformado) de ángel de luz (no de serpiente), se presenta como proveniente del cielo (no arrastrándose), anuncia públicamente su mensaje (no seduce las mentes), haciendo creer que son sólo errores humanos (los de la autora) sus artimañas para engañar y así corromper la obra de Dios. Hace creer que son de Dios los logros humanos y actividades de las iglesias. (No al revés como lo dijo la autora).
2 Los padres felices
“Hacer a los padres felices debe ser una de las principales preocupaciones de su vida”. (pág. 333)
Este es otro de los tantos mensajes que la autora daba a los jóvenes de familia “bien”, por decirlo así, que no tienen mayores necesidades, no les falta amparo, afecto, ni buena educación.
Incluso tienen padres impecables que les enseñan lo que es la felicidad, cosa que no se aprende con teorías, ni mirando a otras familias.
Si se pudiera aprender a ser feliz sin necesidad de pasar por esa experiencia, podría enseñarse en las escuelas o iglesias y entonces todo el mundo lo sabría. Padres así, ni siquiera necesitan que vengan los otros a hacerles felices.
Sin embargo, en todos lados hay padres delincuentes, trastornados, malvados, perversos, etc. Muchos de esos suelen mostrarse felices cuando traman o ejecutan una maldad o algún acto perverso. ¿Cómo harán para hacer felices a padres así?
La única forma será obedecer, copiar su comportamiento y asimilar todos sus errores.
De seguro en la congregación de la autora también había de esos. ¿O es que acaso se aseguró personalmente de verificar la situación de esas familias?
Teniendo en cuenta que los adventistas dicen que su doctrina tiene sustento bíblico, hubiera sido bueno que la autora sustentara sus declaraciones con la biblia.
3 Lo que podríamos ser
“Fíjense una norma elevada”.
“No se den por satisfechos con alcanzar un bajo nivel. No somos lo que podríamos ser, ni lo que Dios quiere que seamos”. (pág. 190)
La autora no solamente ha puesto el “ser” en íntima vinculación con el nivel alcanzado, lo cual es la manera más elemental con la que se construye el orgullo, sino que dice que todo eso es voluntad de Dios.
Quien le haga caso, en vez de buscar a Cristo y a la humildad que se necesita para pertenecer al reino de Dios, llenará su vida de todo tipo de logros, con los que estará identificado y al mismo tiempo creerá que eso es parte de lo que Dios quiere.
4 Dominar tus pensamientos
“Deberías dominar tus pensamientos. No será esto tarea fácil; no podrás llevarla a cabo sin un esfuerzo concienzudo y aun severo. Sin embargo, Dios lo requiere de ti”. (pág. 73)
Antes había dicho, “me ha sido mostrado”, y a continuación dijo que había que estar en guardia por todos lados. Ahora dice: dominar los pensamientos ¿también le ha sido mostrado?
No es lo mismo un pensamiento cautivo a la obediencia de Cristo, como enseña la biblia, que un pensamiento dominado por uno mismo. De hecho son opuestos.
A los adventistas les gusta mucho contestar todo con un: -escrito está-.
“Deberías dominar tus pensamientos porque Dios lo requiere”: -escrito no está-.
5 Campo de utilidad
“Los jóvenes tienen un vasto campo de utilidad, pero no lo ven. ¡Oh, si ejercitasen ahora sus facultades mentales buscando un modo de aproximarse a los pecadores que perecen a fin de darles a conocer el camino de la santidad, y mediante la oración y los ruegos ganar aunque sea un alma para Cristo!” (pág. 203)
Al parecer, los adventistas se han salido del mundo en serio, pero pareciera que se les fue la mano. A tal punto que tienen que entrenar sus facultades mentales para aproximarse a los pecadores.
No ven el campo dice el párrafo, pero entonces es posible que ya estuvieran en un apropiado “campo de utilidad”, pero ni cuenta se dieron. Tal vez estaban rodeados de gente que necesitaba, tampoco se habrán dado cuenta.
O aun peor, podrían haber estado con alguien que conocía la verdad y así actuaba, pero no lo habrán notado siquiera.
O incluso pudieron haber estado con alguien que les ayudó, pero ni se enteraron porque el otro por modestia, no dijo nada. Aunque ni hacía falta la modestia, este igual no se da cuenta.
En otras palabras, la autora envía a los que ni siquiera ven el campo, a mostrarles a otros el camino. Más de uno lo habrá hecho, sobre todo después de la pena que le dio saber que hay pecadores que “perecen”.
Mejor hubiera sido si intentaban poner en práctica las palabras de Cristo. Porque es posible que justamente, esas facultades mentales son las que se lo impiden.
6 Maravillas y milagros
“Pero mientras nuestras mentes no estén en guardia contra los agentes invisibles de Satanás, éstos ganarán nuevo terreno y obrarán maravillas y milagros ante nuestra vista. ¿Estamos preparados para resistirlos por la Palabra de Dios, única arma que podemos usar con éxito?
Algunos serán tentados a aceptar estas maravillas como procedentes de Dios. Los enfermos serán sanados ante nuestros ojos. Se realizarán milagros a nuestra vista”. (pág. 59)
El párrafo presenta una situación muy peligrosa y compleja, habrá que estar en guardia contra los agentes de Satanás.
Pero no explica cómo se hace para presentares la palabra de Dios, debería haberlo hecho teniendo en cuenta que es la única arma y los agentes son invisibles. Unos párrafos más adelante, dice:
“El error, en sus distintas formas, el alejamiento de los claros preceptos y mandamientos de Dios y el prestar oídos a las fábulas son cosas que preparan las mentes para estas maravillas engañosas de Satanás.” (pág. 59)
El problema está en que si no está atento al error, a las fábulas y se ha alejado de los preceptos y mandamientos de Dios, Satanás no necesitará hacer “maravillas engañosas” para engañar a alguien así, porque ya está hecho el trabajo.
La autora tampoco explica por qué creía que la mente debe estar preparada para aceptar una maravilla. Más bien tiene que estar preparada para no aceptarla.
De hecho, normalmente los predicadores lo hacen al revés a lo dicho por la autora, primero captan su atención con las falsas maravillas y falsas curaciones que dicen ser milagros de Dios. Recién después les llenan de fábulas y errores.
Pero el caso que presenta la autora es distinto, porque dice que esos milagros en realidad son verdaderos, pero le atribuye la autoría a Satanás.
“Algunos serán tentados a aceptar estas maravillas como procedentes de Dios. Los enfermos serán sanados ante nuestros ojos. Se realizarán milagros a nuestra vista” (pág. 59)
Todo indica que estas maravillas serán reales, seguramente es por eso que dijo que había que estar preparados.
Sin embargo, la situación no cambia mucho, porque los predicadores harán lo mismo que los otros, después de hacerles ver esas maravillas como procedentes de Dios, les llenarán de fábulas.
Otros, harán lo contrario, primero denunciarán la situación diciendo que esos milagros provienen de Satanás y por eso habrá que alejarse. Recién después les llenarán de fábulas, no al revés como dijo la autora. O tal vez la autora creía que Satanás no era tan ocurrente.
Los que le crean a la autora, también suelen hacer lo mismo, huyen de esas maravillas porque las consideran satánicas, para después refugiarse en donde creen que Cristo está.
Allí, piden a Dios por la sanación de los enfermos y cada vez que se cura uno, dicen: milagro. Incluso le suelen atribuir a Dios las curaciones hechas en los sanatorios. Los médicos no lo podían creer, dicen.
Sin embargo, nunca le presentan la palabra, “única arma” que podemos usar con éxito, para ver si era de Dios o qué. Debe ser porque no saben cómo hacerlo, tal vez porque no han prestado atención al “error”.
7 Un carácter noble
“Un Carácter noble se obtiene mediante esfuerzos individuales, realizados por los méritos y la gracia de Cristo. Dios nos da talentos y facultades mentales; nosotros formamos el carácter. Lo desarrollamos sosteniendo rudas y severas batallas contra el yo”. (pág. 97)
Como en todos sus escritos, en este párrafo la autora mezcla sus propias ideas con alabanzas a Dios y a Cristo, así aparentaba estar hablando en nombre de Dios.
Entonces, Dios le da talentos, la persona forma su carácter con esfuerzos, y todo eso es gracias a los méritos de Cristo. ¿Por qué, porque se le ocurrió?
Los que crean en todo eso, también van a entremezclar esas ideas y terminarán creyendo que, lo que sea que hagan con su carácter, tendrá que ver con Dios o con Cristo, porque la autora lo dijo.
Otra vez, este pareciera ser un mensaje para los que lo tienen todo, porque mientras esos están ahora formando ese carácter tan anhelado por la autora, otros están luchando para ver si encuentran la manera de sobreponerse al ambiente que le ha tocado en suerte.
Así, mientras estos creen que formarán un carácter noble, los otros harán lo que puedan.
“Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame”. (S. Mateo 16: 24)
La pregunta es ¿en qué momento hay que negarse a sí mismos, antes o después de obtener ese carácter noble?
8 Su manera de vestir
“Consideren la clase descripta de cristianos profesos, que son descuidados en su persona y en su manera de vestir; negligentes en sus transacciones comerciales, como lo son en su vestir; ordinarios, descorteses, rudos en sus modales; bajos en su conversación, que consideran al mismo tiempo estos miserables rasgos como señales de verdadera humildad y vida cristiana. ¿Creen que si nuestro Salvador estuviese en la tierra los señalaría como la sal de la tierra y la luz del mundo? ¡No, nunca!” (pág. 347)
Un Cristo demagogo era lo único que le faltaba a la autora. Solo hay que imaginarse a Cristo reprochando a un grupo de personas ausentes, para que los presentes se sientan elogiados.
Tal vez, la autora creyó que Cristo, antes de decir eso, hizo una selección primero y a los ordinarios no les dejó entrar.
O tal vez sí les dejó entrar, pero como todos sabían quiénes eran, dirigió sus palabras a todos, para que esos se sientan incómodos y no vuelvan.
“Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se ha vuelto insípida, ¿con qué se hará salada otra vez? Ya para nada sirve, sino para ser echada fuera y pisoteada por los hombres.
Vosotros sois la luz del mundo. Una ciudad situada sobre un monte no se puede ocultar” (S. Mateo 5: 13, 14)
Cristo no estaba elogiando ni destinando sus palabras sólo a uno pocos, les estaba diciendo que busquen, alcancen y muestren esa luz que todos tienen, pero escondida, seguramente detrás del orgullo, del falso yo, o de lo que sea que crean ser los que aún no se han negado a ellos mismos, como enseña la biblia que debe hacerse.
“Nadie enciende una lámpara y la cubre con una vasija, o la pone debajo de una cama, sino que la pone sobre un candelero para que los que entren vean la luz”. (S. Lucas 8: 16)
¿Creen que Cristo les diría a los que son descuidados en su persona y en su manera de vestir, negligentes y las otras cosas que dice la autora, que son la luz del mundo y la sal de la tierra? Si, a todos.
9 No hallan a Jesús
“Los verdaderos seguidores de Cristo tendrán que hacer sacrificios. Rehuirán los lugares de diversión mundanal porque no hallan a Jesús allí, ni influencia alguna que los predisponga para el cielo y aumente su crecimiento en la gracia. La obediencia a la Palabra de Dios los inducirá a abandonar todas estas cosas y a separarse de ellas”. (pág. 374)
La palabra los inducirá, dice. Pero se nota que no lo cree demasiado, por eso les dice lo que tienen que hacer, por las dudas seguramente.
Sin embargo, los que crean esto, abandonarán esas diversiones por creer que la palabra de Dios los ha inducido a hacerlo, cuando en realidad solo lo habrán hecho porque a la autora no le gustaba.
Según el párrafo, los verdaderos seguidores de Cristo, podrían no hallar a Jesús, porque su presencia depende del lugar donde estén.
En otros escritos, la autora suele hacer lo mismo con Satanás. No vayan a donde está Satanás, dice, serán entrampados.
Los siguientes cuatro enunciados resumen toda la enseñanza del párrafo:
“tendrán
que hacer sacrificios”
“Rehuirán los lugares donde no se puede crecer en la gracia”
“no hallan a Jesús allí”
“ni influencia alguna que los predisponga para el cielo”
Por increíble que parezca, el siguiente párrafo bíblico refuta esas cuatro ideas simultáneamente.
“Y cuando vieron esto, los fariseos dijeron a sus discípulos: ¿Por qué come vuestro Maestro con los recaudadores de impuestos y pecadores?
Al oír El esto, dijo: Los que están sanos no tienen necesidad de médico, sino los que están enfermos. Mas id, y aprended lo que significa: misericordia quiero y no sacrificio; porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores.” (S. Mateo 9:11-13)
En ese párrafo bíblico se puede observar lo siguiente:
Cristo no pedía sacrificios.
Cristo no rehuía de lugares mundanales.
A Cristo sí, se lo podía hallar allí.
Cristo no buscaba influenciarse, sino al contrario, evangelizar a otros.
Rehuir de esos lugares, dice la autora, porque no se saca ningún provecho. Ahora resulta ser que, preocuparse por uno mismo dejando a los demás librados a su suerte por no sacar de ellos ningún beneficio, se llama: sacrificio.
Más de uno lo llamaría, falta de misericordia.
10 No tienen libertad (resumido)
“El padre celestial tiene derecho sobre ustedes. Les ha dado todo el cielo en una dádiva: la de su amado Hijo. Como retribución a este don infinito les pide obediencia voluntaria. Él requiere que hagan debido uso de los privilegios de que disfrutan. Las aptitudes intelectuales y morales son dones de Dios, talentos que se les han confiado para que los aprovechen sabiamente, y no tienen libertad, de dejarlos latentes por falta del debido cultivo. A ustedes les toca decidir si habrán o no de hacer frente fielmente a las pesadas responsabilidades que descansan sobre ustedes”. (pág. 36)
Primero habla de una dádiva que pide una retribución a cambio, eso más que dádiva parece un cohecho. Ahora, si el otro no tiene libertad de no dársela, más bien parece extorsión.
Después, habla de un don que pide obediencia voluntaria, pues eso ya parece un chiste.
Un don es un regalo, es gratis, no requiere retribución, menos aun si es un “don infinito”.
Alguno podría pensar que el párrafo simplemente usó mal las palabras: “retribución” y “dádiva”, y no habría que darle tanta importancia. Sin embargo, no termina allí, porque amplía el concepto y especifica:
“el padre celestial tiene derecho sobre ustedes”
“no tienen libertad de dejarlos latentes”
El padre tiene derechos, y ustedes no tienen libertad. Se parece a los dichos de los amos en la época de esclavitud.
Lo más llamativo es que después de “no tienen libertad”, dice: a ustedes les toca decidir. No terminó de decirles que no tienen libertad y ya le está diciendo que decidan. Eso más bien parece una amenaza.
La pregunta obligada es: ¿Y qué pasa si alguien no le da lo que pide? Porque el párrafo es muy específico: “no tienen libertad”.
Seguramente, si no le dan lo que pide, no serán merecedores de toda esa dádiva. Entonces no era dádiva, no era don y no era infinito. Era amenaza nomás.
Seguramente la autora se inspiró en la parábola de los talentos para dar esta enseñanza. Allí vemos que la persona que escondió el talento fue, de entre varios, el que se creía honesto, cuando en realidad era el único que actuó sin libertad.
11 Apariencia de serpiente
(Satanás) “Aquí, bajo la apariencia de serpiente, se arrastra imperceptiblemente para corromper la obra de Dios”. (pág. 55)
(Satanás) “se ha transformado en un ángel de luz y está engañando y llevando cautivos a miles”. (pág. 55)
“Satanás se congratula por amor a su propia causa, de que se los considere una ficción. Le conviene que se burlen de él, que lo representen con figuras infantiles, o como un animal”. (pág. 50)
Seguramente, cuando la autora dijo que Satanás tenía apariencia de serpiente, se olvidó que antes había dicho que le convenía que lo representen como a un animal.
Más allá de que los tres párrafos se contradicen entre sí y con la biblia, el último párrafo dice una verdad a medias.
“Le conviene que se burlen de él, que lo representen con figuras infantiles”
Le conviene, porque nunca falta algún predicador que dirá que de verdad son peligrosas, porque Satanás está escondido detrás de esas figuras y que además está haciendo daño a los niños que, ingenuamente, ni siquiera le temen.
Los que le crean, también creerán que Cristo debe estar en otra parte, cayendo así en una trampa. No es posible tener al Cristo verdadero, creyendo que está en otra parte.
Los defensores de estas ideas suelen decir: por algo están ahí. Así caen en otra trampa, no es posible conocer al Cristo verdadero teniendo una imagen falsa de Satanás.
O también suelen decir: -yo, por las dudas...-. Así caen en otra trampa, porque no se puede tener fe por las dudas.
12 Los placeres
“Uno de los pecados que constituyen una de las señales de los últimos días es que los cristianos profesos son amadores de los placeres más que de Dios. Traten sinceramente con vuestras propias almas. Investiguen cuidadosamente. Cuán pocos, después de un examen fiel, pueden levantar la vista al cielo y decir: "No soy uno de los así descritos. No soy un amador del placer más que de Dios". (pág. 82)
La pregunta es ¿quién necesita hacer esa investigación? Un cristiano verdadero no lo necesita, un cristiano falso no hará bien la investigación. Lo que sea que encuentre será falso, pero creerá que es verdadero, como hacen todos los cristianos falsos.
También dice:
“¿Estoy renovado por Cristo o soy todavía carnal de corazón, cubierto sólo exteriormente con un vestido nuevo?” (pág. 82)
Tampoco explica quién tiene que preguntarse eso, el cristiano falso no conoce la verdad, por eso se contestará mal y dirá que sí está renovado.
Es decir, quien realmente necesita saber, encontrará la respuesta equivocada.
Este parece ser otro de esos mensajes para jóvenes de familia de bien, típico de la autora. Antes, dijo que había que aprender a buscar a los pecadores. Ahora tienen que encontrar la manera de amar a Dios por sobre los placeres.
Hay jóvenes que ahora están peleando por sus vidas, no podrán resolver ese tipo de dilemas. Debería haber enseñado algo para esas personas también.
Amar los placeres será una señal de los últimos días, dice la autora, estará en los “cristianos profesos”. Eso significa que será uno de esos engaños que hará Satanás dentro de las iglesias. Pero la biblia predice otras cosas.
“Muchos vendrán en mi nombre diciendo: Yo soy el Cristo, y engañarán a muchos”. (S. Marcos 13:6)
Solo hay que imaginarse, viene uno en nombre de Cristo y, con las dos manos levantadas ante una multitud, dice: -Yo soy el Cristo: amen a los placeres más que a Dios-.
“Y se levantarán muchos falsos profetas, y a muchos engañarán”. (S. Mateo 24:11)
Solo hay que imaginarse a un profeta, báculo en mano, convenciendo a la gente que ame a los placeres más que a Dios.
Menos mal que a pesar de todo eso, habrá uno que, habiendo terminado el examen, se levantará y dirá: -yo no soy parte de todo esto, no voy a amar los placeres ni por decreto-.
Y eso que acaba de rendir un examen, como sería cuando todavía estaba estudiando.
13 La inexperiencia
“Cuando los jóvenes intentan romper con el dominio de Satanás, él redoblará sus tentaciones. Sacando ventaja de la ignorancia y la inexperiencia de ellos, intenta oscurecer la distinción entre el bien y el mal”. (pág. 80)
Este párrafo, seguramente les hace creer a los seguidores de la autora que, dada su experiencia y conocimientos de temas espirituales, ya pueden vencer el dominio de Satanás.
El siguiente párrafo bíblico no parece estar de acuerdo con la autora:
“Entonces él respondió y dijo: Si es pecador, no lo sé; una cosa sé, que habiendo yo sido ciego, ahora veo.” (S. Juan 9:25)
Si se necesitara experiencia para liberarse de Satanás, no se liberaría nadie, así de sencillo.
El párrafo continúa diciendo:
“Se transforma en un ángel de luz, y con engañosas promesas de placer los induce a entrar en su sendero prohibido. Si los jóvenes han formado el hábito de seguir la inclinación antes que el deber, hallarán difícil resistir la tentación. No ven el peligro de entregarse, aunque sea una sola vez, a los placeres prohibidos”. (pág. 80)
Si no ven el peligro, entonces no hace falta ningún placer prohibido, con salir a la calle, ya alcanza. Satanás, “transformado” en ángel de luz, podría aprovechar para inducirles, por ejemplo, a que crucen la calle sin mirar.
Pero no, porque al parecer la autora creía que cuando Satanás se “transforma” en ángel de luz, puede engañar solamente con placeres que parecen inofensivos.
El problema con esa idea, es que todos los placeres prohibidos parecen inofensivos, no hace falta que Satanás se disfrace de ángel de luz para lograr nada de eso, ya está hecha esa tarea.
Satanás disfrazado de ángel, contrariamente a lo que afirma la autora, le hará creer a la gente, que sus líderes religiosos han sido inspirados por Dios para revelar y anunciar verdades que estaban ocultas ante la vista de todos.
Eso también parece inofensivo y ahí tampoco ven el peligro.
14 Una obra
“Jóvenes de ambos sexos, vi que Dios tiene una obra para que ustedes realicen: tomen su cruz y sigan a Cristo, o son indignos de Él”. (pág. 204)
Cada vez que la autora dice: “vi”, se refiere a visiones proféticas o inspiraciones divinas que decía tener. Pero en esta ocasión, lo más probable es que lo había visto escrito en la biblia.
“Y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí.” (S. Mateo 10: 38)
El párrafo bíblico habla de tomar su cruz. Sin embargo, la autora deliberadamente agregó una “obra” que hacer, casualmente el mismo término que utiliza para referirse a todas las actividades de su iglesia.
Así, seguir a Cristo y trabajar en las actividades de la iglesia, quedan como si fueran lo mismo.
Esas eran las cosas que la autora “veía”, cosas llamativamente parecidas a las que están en la biblia, pero maliciosamente distintas.
15 La escalera
“El señor no desea que siempre seamos novicios. Desea que alcancen la cima de la excelencia. Desea que alcancen el más alto peldaño de la escalera, para que desde allí puedan trasladarse de un paso al reino de Dios”. (pág. 162)
Si la autora quería la excelencia para su gente ¿por qué no lo dijo así y listo? No hacía falta prometerle el reino de Dios al final de esa escalera. Su gente igual le cree todo.
La pregunta es simple, ¿qué pasa si alguien no pasa nunca de novicio incumpliendo así lo que Dios quiere? La autora no lo dice, pero seguramente no pertenecerá nunca al reino de Dios. También tendría que haberlo dicho así, para que quede claro.
Pero claro, si lo hubiera dicho así, no solo habría sonado ml, sino que alguien podría refutarle. Por eso era mejor decir: “El señor no desea que siempre seamos novicios”.
Debería haber probado todo eso con la biblia, aunque seguramente no hizo falta porque hasta eso le creen.
El encuentro de Cristo con el rico, podría no estar de acuerdo con la autora. Él creía haber subido esa escalera y que se encontraba ya a un paso del reino de Dios. Sin embargo, primero tenía que bajarse de la cima que creía haber alcanzado.
Cristo prometió el reino de Dios a uno que estaba crucificado con él. ¿Qué tantos pasos pudo haber dado estando crucificado?
Aunque no está mal la idea de la escalera, a la autora por ejemplo, bien le hubiera venido tomarla de regreso.
16 Los santos ángeles
“Jesús no comisionará a los santos ángeles a que saquen de apuros a los que no hacen esfuerzo alguno por ayudarse a sí mismos”. (pág. 51)
Otra vez, pareciera negar la existencia de los niños o jóvenes con necesidades, desamparados o abusados. Ellos suelen no hacer nada para ayudarse a sí mismos, no pueden hacer nada, y si pudieran, tal vez ni siquiera saben que pueden.
Si los ángeles no le van a ayudar a alguien como ese, terminará creyendo que no se merecía la ayuda. Vaya crueldad, los que realmente necesitan, no tienen acceso a los ángeles.
Este tipo de creencias, también sirve para exaltarse a sí mismo cuando le va bien. O para caer en el error de juzgar a Dios y hallarle justo cada vez que recibe lo que cree merecer.
O al revés, cada vez que vea a alguien que está en apuros, pensará que él tiene la culpa por no hacer el esfuerzo.
La situación es muy parecida a la de la historia de Job. Sus amigos no le creían cuando decía ser inocente.
“¿Acaso te castiga, O viene a juicio contigo, a causa de tu piedad? Por cierto tu malicia es grande, Y tus maldades no tienen fin. Porque sacaste prenda a tus hermanos sin causa, Y despojaste de sus ropas a los desnudos. No diste de beber agua al cansado, Y detuviste el pan al hambriento”. (Job 22:4-7)
Aunque no lo decían directamente, también le estaban juzgando a Dios y hallándole justo.
Seguramente Job pensaba igual y por eso finalmente reclamó a Dios lo injusta de la situación. Al final de la historia, recibió una respuesta:
“¿Dónde estabas tú cuando yo fundaba la tierra? Házmelo saber, si tienes inteligencia”. (Job 38:4)
Eso demuestra que juzgar a Dios, de cualquier forma en que se haga, es algo que no debe hacerse, puesto que las personas no poseen la capacidad para hacerlo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario