martes, 10 de julio de 2012

El camino a Cristo, enseñanzas engañosas.


Los siguientes párrafos perteneces al libro: El camino a Cristo, escrito por Elena de White, profeta y pionera de la iglesia adventista del séptimo día.

Estas enseñanzas no solamente no tienen sustento bíblico, sino que son contrarias a la doctrina cristiana. Algunas, incluso ni siquiera tienen razones que la sostengan.

 

1 Poder subyugador

 

"¡El incomparable amor de Dios para con un mundo que no lo amaba! Este pensamiento tiene un poder subyugador y cautiva el entendimiento a la voluntad de Dios. Cuanto más estudiamos el carácter divino a la luz de la cruz, más vemos la misericordia, la ternura y el perdón unidos a la equidad y la justicia, y más claramente discernimos pruebas innumerables de un amor infinito y de una tierna piedad que sobrepuja la ardiente simpatía y los anhelosos sentimientos de la madre para con su hijo extraviado". (Pág.12)

 

Este pensamiento cautiva el entendimiento a la voluntad de Dios”

 

Si lo que dice ese párrafo fuera verdad y el mundo cristiano así lo hiciera, ya no habría más iglesias falsas, malas interpretaciones ni gente equivocada, porque todo el mundo entendería la doctrina conforme a la voluntad de Dios.

Los cristianos engañados, contrariamente a lo que dice el párrafo, podrán pasarse la vida estudiando el carácter divino “a la luz de la cruz”, y aun así no conocer la verdad, porque esos resultados que promete el párrafo, no se cumplirán.

Tampoco van a encontrar pruebas de nada, ni de un amor infinito ni de la “ternura”, ni de la equidad.

Al menos debería haber explicado que significa estudiar el carácter divino a la luz de la cruz, porque tal vez por eso no lo hacen, porque no saben cómo. O por qué creía que ese pensamiento tenía ese poder cautivador, o de dónde sacó esa idea.

O mejor aún, podría haber explicado bien por qué siempre decía que su doctrina se basaba en la biblia.

 

2 La naturaleza humana

 

"Al revestirse de la naturaleza humana, Cristo eleva a la humanidad". (Pág. 12)


Ese párrafo no reconoce que Cristo fue un hombre verdadero, sino que señala la humanidad de Cristo como un disfraz o vestimenta.

 

Y todo espíritu que no confiesa que Jesucristo es venido en carne, no es de Dios: y éste es el espíritu del anticristo, del cual vosotros habéis oído que ha de venir, y que ahora ya está en el mundo”. (1 S. Juan 4:3)

 

Son muchas los escritos de la autora con respecto a la divinidad de Cristo, siempre con las mismas declaraciones, la parte humana de Cristo no era la verdadera.

 

Mientras estuvo en la tierra, a veces la divinidad fulguraba a través de la humanidad y se revelaba su verdadero carácter” (A fin de conocerle, pág. 60)

 

ocultó su divinidad bajo el manto de la humanidad” (Alza tus ojos, pág. 244)

 

De esta manera, ocultó su gloria bajo la apariencia de la humanidad” (Alza tus ojos pág. 41)

 

Bajo el humilde disfraz de Jesús, reconocieron la presencia de la divinidad” (El deseado de todas las gentes, pág. 45)

 

3 El hábito de jugar con el mal

 

"El hombre que manifiesta un descreído atrevimiento o una impasible indiferencia hacia la verdad, no está sino segando la cosecha de su propia siembra. En toda la Biblia no hay amonestación más terrible contra el hábito de jugar con el mal que las palabras del hombre sabio, cuando dice: “Prenderán al impío sus propias iniquidades” (Proverbios 5: 22). (pág. 29 y 30)

 

Indiferencia hacia la verdad es lo que tiene cualquier persona de nacimiento, no es porque estar cosechando lo que ha sembrado. O le enseñan la verdad, o seguirá sin saber.

Además, el párrafo bíblico que usa para apoyar sus dichos, no dice nada de “indiferencia hacia la verdad”, ni algo que se le parezca siquiera.

Las personas que conocieron la verdad recién de adultos, no estaban cosechando su siembra como afirma muy erróneamente la autora.

El apóstol San Pablo, antes de convertirse en seguidor de Cristo, tampoco.

 

aun habiendo sido yo antes blasfemo, perseguidor y agresor. Sin embargo, se me mostró misericordia porque lo hice por ignorancia en mi incredulidad”. (1 Timoteo 1:13)

 

¿Creía la autora que todos esos que tienen una doctrina falsa de nacimiento están cosechando su propia siembra? La biblia no parece estar de acuerdo con la autora, a veces la culpa es de otros:

 

¡Ay de vosotros, intérpretes de la ley!, porque habéis quitado la llave del conocimiento; vosotros mismos no entrasteis, y a los que estaban entrando se lo impedisteis”. (S. Lucas 11:52)

 

4 No deseamos ser libres

 

"Cristo está pronto para libertarnos del pecado, pero no fuerza la voluntad; y si por la persistencia en el pecado la voluntad misma se inclina enteramente al mal y no deseamos ser libres, si no queremos aceptar su gracia, ¿qué más puede hacer? Hemos obrado nuestra propia destrucción por nuestro deliberado rechazo de su amor".

"¡He aquí ahora es el tiempo acepto! ¡He aquí ahora es el día de salvación!" (2 Corintios 6: 2). "¡Hoy, si oyereis su voz, no endurezcáis vuestros corazones!" (Hebreos 3: 7,8). (pág. 30)

 

Esto es la continuación del párrafo anterior, pero ahora dice que los esclavos del pecado, como consecuencia de haber perseverado en sus pecados, ya no tienen voluntad para ser libres.

Qué lástima que no explicó por qué no se liberaron antes, cuando todavía estaban a tiempo. Lo más probable es que tampoco tenían voluntad. O peor, no sabían que tenían que hacerlo. De seguro ni siquiera se habrán enterado que ya no podrán hacerlo.

La autora al menos debería haber explicado cómo hicieron los otros, los que sí quisieron, así por lo menos mostraba alguna solución.

“No deseamos ser libres”, dice la autora, asumiendo, que alguien que no es libre, conoce la libertad. Cree que la conoce, por eso ya cree ser libre, como todos los que no tienen a Cristo, o los que tienen una doctrina falsa, o los incrédulos.

Entonces, ¿cómo esperaba la autora que alguien que ya cree ser libre, quiera ser libre?

 

por la persistencia en el pecado” “no queremos ser libres”

 

Es como si alguien de otra religión no cristiana, dijera: -a los cristianos les toca decidir liberarse de la esclavitud del cristianismo-. Eso no solamente sería absurdo, sino que no tiene solución.

La autora, hablando en nombre de Cristo, pregunta: “¿qué más puede hacer?”. En realidad, eso quiere decir que ya no puede hacer más nada. Pero otra vez, no explica por qué no hizo nada antes, cuando todavía estaba a tiempo, ¿tampoco podía?

Al menos debería haber explicado de dónde sacas sus ideas. ¿Quién le dijo que Cristo no puede hacer más nada?

Primero dice: hemos obrado nuestra propia destrucción, después menciona un versículo bíblico:

 

¡he aquí ahora es el día de salvación!”

 

Seguramente eso tiene la intención de advertir a los lectores que no les pase lo mismo. Es decir que ha encontrado la manera de convertir un párrafo bíblico que les ofrece oportunidad y esperanza a las personas, en una advertencia para algunos y en un reproche para otros.

Después, menciona otro párrafo bíblico:

 

¡Hoy, si oyereis su voz, no endurezcáis vuestros corazones!”

 

Lo cual contradice la idea anterior de que Cristo no podía hacer más nada. A no ser que la autora creyera que “hoy”, tenía otro significado, era ese día o nunca.

Después dice:

 

Cristo está pronto para libertarnos del pecado, pero no fuerza la voluntad”

 

Esos son dichos muy reiterados de los predicadores. -Dios no fuerza la voluntad-, suelen decir. La pregunta es ¿por qué no fuerza la voluntad? ¿No quiere, o tampoco puede? Sigue explicando todo por la mitad.

En otras épocas, el Dios de Israel sí forzaba la voluntad, pero tal vez ya no lo hace así porque desea que el ser humano sea libre. Entonces no quiere, no es que no puede, como dijo.

La autora había hecho una pregunta: ¿Qué más puede hacer? Lo dice delante de personas que no quieren “aceptar su gracia”. Por no decir, los que no creen.

Alguno podría contestar: podría bajar de donde sea que esté y multiplicar algunos panes para que hoy no muera de hambre algún niño, como de seguro murió ayer. O podría forzar la voluntad, al menos de los más malvados, así les daría un poco de libertad a sus víctimas. ¿Qué, tampoco quiere?

Así hablan los incrédulos.

Entonces, si va a decir las cosas que Cristo no hace, que diga bien o que no diga nada, más todavía si lo dice delante de personas que “deliberadamente” rechazan su amor.

 

5 Primera condición

 

"Los que no se han humillado de corazón delante de Dios reconociendo su culpa, no han cumplido todavía la primera condición de la aceptación". (pág. 34)

 

Lo que más llama la atención de la doctrina adventista es la convicción con la que afirman tener base bíblica para sus ideas.

En ocasión del encuentro de Cristo con la mujer cananea, la que tenía la hija atormentada, no tuvo que reconocer su culpa primero.

El ciego que recuperó la vista, tampoco.

La mujer adúltera, encontrada en pleno acto, que le fue presentada a Cristo, tampoco.

A ninguna de las personas a las que Cristo les dijo: “sígueme”, se les exigió ningún reconocimiento de culpa.

En el sermón del monte, Cristo habla de pobres de espíritu y luego les hace una promesa. También habla de los que están tristes y también les hace una promesa. Si hay promesa, es porque hay aceptación.

Recién después habla de humildad. ¿Por qué entonces está en tercer lugar siendo que humillarse de corazón, es la primera condición? Tal vez no tenga importancia la ubicación. Sin embargo, nada impide que alguien siga ese orden en su proceso de aceptación.

De ser así, entonces definitivamente no es la primera condición.

 

6 Tierna y conmovedora

 

"En la parábola vemos cómo será recibido el extraviado: "Y estando todavía lejos, le vio su padre; y conmoviéronsele las entrañas; y corrió, y le echó los brazos al cuello, y le besó' (S. Lucas 15: 18 - 20).

Más aún esta parábola, tan tierna y conmovedora, es apenas un reflejo de la compasión de nuestro Padre celestial". (pág. 48)

 

Primero dice: “tierna y conmovedora”, como elogiando la parábola. Después dice: “es apenas un reflejo”, seguramente también como elogio. Sin embargo, lo único que logra con todo eso es rebajar la palabra de Dios a su propio nivel de entendimiento.

La biblia dice que las parábolas enseñan los “misterios” del reino.

 

Entonces, acercándose los discípulos, le dijeron: ¿Por qué les hablas por parábolas? El respondiendo, les dijo: Porque a vosotros os es dado saber los misterios del reino de los cielos; mas a ellos no les es dado”. (S. Mateo 13: 10, 11)

 

Pero no para la autora, que dice: “apenas un reflejo de la compasión”. Pero la compasión del padre no es un misterio. Tal vez quiso decir que la magnitud de esa compasión era mayor a la que comprendemos. De ser así, entonces no comprendimos los misterios.

Pero no, la explicación es más simple: la autora no entendió la parábola.

O peor, no podía dejar de hacer declaraciones elogiosas hacia las cosas de Dios, sobre todo si contenía la palabra: “tierna”.

 

7 Auxilio de Cristo

 

Jesús enseña la misma cosa cuando dice: "¡Permaneced en mí, y yo en vosotros! Como no puede el sarmiento llevar fruto de sí mismo, si no permaneciera en la vid, así tampoco vosotros, si no permaneciereis en mí....

Porque separados de mí nada podéis hacer' (S. Juan 15: 4, 5). Así también vosotros necesitáis del auxilio de Cristo, para poder vivir una vida santa, como la rama depende del tronco principal para su crecimiento y fructificación. (pág. 60 y 61)

 

La autora pareciera estar explicando un párrafo bíblico, pero en realidad solo está intentando apoyar sus ideas con la biblia. Sin embargo, como el concepto “nada podéis hacer”, no coincide con su doctrina, tal vez consideró que no había que tomarlo literalmente sino encontrarle alguna interpretación. Por eso, dice: “necesitáis del auxilio de Cristo, para poder vivir una vida santa”.

Pero esa no es una interpretación, está diciendo otra cosa. Ni siquiera queda claro por qué dice eso. ¿Es que hay algún cristiano que crea poder hacerse santo sin Cristo?

Tal vez en su congregación sí había. De ser así, debería haber revisado la doctrina hasta encontrar dónde está la falla, porque solo en esa iglesia debe pasar eso.

También dice:

 

debemos tornarnos hacia el Sol de Justicia, a fin de que la luz celestial brille sobre nosotros, para que nuestro carácter se transforme a la imagen de Cristo”. (pág. 60)

 

Al comienzo mismo del párrafo, dice: “Jesús enseña la misma cosa”. Pero nada de lo que ahí dice es la misma cosa, ni siquiera tiene un mínimo que ver con lo que Jesús dijo.

“Para que nuestro carácter se transforme”. Como si esa idea estuviera sustentada por el párrafo bíblico que mencionó.

“Nada podéis hacer”, es algo que la autora parece no haber entendido.

 

8 La elección

 

"Cuando Cristo se humanó, se unió a sí mismo a la humanidad con un lazo de amor que jamás romperá poder alguno, salvo la elección del hombre mismo. Satanás constantemente nos presenta engaños para inducirnos a romper este lazo: elegir separarnos de Cristo". (pág. 64)



Desde el punto de vista del cristianismo, una persona engañada no tiene a Cristo. No podrá, por lo tanto, “elegir” separarse de Él.

Tampoco podría elegir quedarse con Cristo. Tampoco podrá elegir dejar de estar engañada. Entonces, ¿de qué elección habla la autora?

Si un engañado tuviera que “elegir”, lo único que podrá hacer es quedarse con el Cristo falso en el que ya cree. ¿O creía la autora que el engañado tiene al Cristo verdadero?

El engañado incluso podrá rechazar al Cristo verdadero por considerarlo falso sin tener que elegir nada.

Tal vez la autora creía que todos los que tienen alguna doctrina falsa, conocían las opciones de lo que estaban eligiendo. Es decir, conocen tanto al Cristo verdadero como al falso, per eligieron el falso.

A los adventistas les gusta mucho contestar con un “escrito está”. Pues entonces:

 

“elegir separarnos de Cristo”: -escrito no está-.

 

9 Nos eleva

 

"La oración no baja a Dios hasta nosotros, antes bien nos eleva a él". (pág. 82)

 

Si tan solo hubiera dicho: “nos eleva a Él”, podríamos suponer que es una forma de expresarse, pero ha especificado, dice: no baja. Así ya no es solo una expresión.

Entonces ¿Cuál es el mensaje? Porque no ha dado ninguna explicación para haber especificado: no baja.

Tampoco parece coincidir con las palabras de la oración que Cristo enseñó: “venga a nosotros tu reino”.

 

10 Cautivo por Satanás

 

(El hombre) "Fue hecho cautivo por Satanás, y hubiera permanecido así para siempre si Dios no hubiese intervenido de una manera especial". (pág. 13)

 

Cada vez que alguien recurre a un supuesto, es para expresar una idea, o para encontrar alguna falla en el asunto que se está analizando. Pero en este caso, no hay razones que sostengan esa declaración, ni siquiera quedó clara cuál es la idea, o por qué lo dice.

La única manera de considerar que podría no haber intervenido, es considerando que la separación entre Dios y el ser humano podría haber sido aceptable para Dios.

Cuando dice “de manera especial”, está diciendo que es una situación extraordinaria. Así, la separación queda como si fuera normal. Pero si además de eso, supone que podría quedar así para siempre, tendrá que creer en esa separación, ya no solo suponerla.

Creer en la separación entre Dios y la humanidad, es el logro más antiguo de Satanás y probablemente el único constante entre todos sus logros.

 

11 Imposible amarlos

 

"Si tenemos siempre presentes las acciones egoístas e injustas de otros, encontraremos que es imposible amarlos como Cristo nos ha amado; pero si nuestros pensamientos se espacian continuamente en el maravilloso amor y piedad de Cristo por nosotros, manifestaremos el mismo espíritu para con los demás". (pág. 108)

 

La persona que está en la situación que el párrafo describe, no ha podido dejar de juzgar a los demás. Es decir, no ha podido poner en práctica el mandamiento de no juzgar.

Si tiene siempre presente las acciones egoístas de los otros, eso es porque es un egoísta también. Esa persona no es cristiana verdadera, porque escucha, incluso dice, pero no hace.

Sin embargo la autora encontró la solución, “espaciarse” en eso que, justamente, no conoce.

La biblia enseña a poner la otra mejilla:

 

Al que te hiera en la mejilla, preséntale también la otra; y al que te quite la capa, no le niegues tampoco la túnica”. (S. Lucas 6:29)

 

Es difícil no considerar injusta esa situación, cuando alguien te quita la capa. Cristo enseña a enfrentar la situación, esa es la única forma de cumplir con el mandamiento de amar al prójimo, o incluso de ofrecerle también la túnica.

Pero no para la autora, que dice: distráiganse de lo que no estén pudiendo hacer, huyendo de la situación. Además, promete que así manifestarán el mismo espíritu de Cristo.

Huir de la situación recurriendo a los pensamientos, no es renunciar a uno mismo, es recurrir a uno mismo. ¿No creía la autora aunque sea un poco en la biblia?

 

12 Los viles de la tierra

 

"Entonces los redimidos serán recibidos con gozo en el lugar que Jesús les está preparando. Allí su compañía no será la de los viles de la tierra, mentirosos, idólatras, impuros e incrédulos, sino la de los que hayan vencido a Satanás y que por la gracia divina hayan adquirido caracteres perfectos. Toda tendencia pecaminosa, toda imperfección que los aflige aquí, habrá sido quitada por la sangre de Cristo". (pág. 113)

 

Al parecer, no solamente la ausencia de las tendencias pecaminosas le dará un gran alivio a la autora, sino también la ausencia de los indeseables.

La sangre de Cristo que ahí menciona, al parecer ya no salva a los pecadores, sino que salva a la autora de los pecadores. Para colmo, manifiesta esa idea como si fuera un triunfo. A eso seguramente la autora llamaría: esperanza. Sensación de bienestar por la certeza de lo malo que ya no estará, o tal vez porque los viles e incrédulos ya no estarán.

¿Cuántos de esos habrán pasado hambre alguna vez, sin que Elena de White le diera algo de comer? Igual, ponía su esperanza en que algún día ya no existieran.

Solo hay que imaginarse a un cristiano, tratando de atraer a Cristo a los incrédulos y al mismo tiempo teniendo fija su esperanza en que no estarán en el cielo.

La compañía será los que han perfeccionado el carácter, dice. Eso significa que, no perfeccionar el carácter será considerado un pecado mortal. Pero hay quienes no han podido perfeccionar ese carácter tan anhelado por la autora, tal vez por haber estado muy ocupados luchando por sobrevivir, ¿tampoco serán recibidos?

 

Viles, mentirosos, idólatras, impuros e incrédulos”.

 

Tampoco estarán los que no aman al prójimo, los que se aprovechan de los pobres y los que aceptan doctrinas erróneas.

Aunque con haber mencionado a los engañados, ya hubiera sido más que suficiente.

 

13 Incomparable

 

"Tal amor es incomparable. ¡Hijos del Rey celestial! ¡Promesa preciosa! ¡Tema para la más profunda meditación! ¡El incomparable amor de Dios para con un mundo que no lo amaba!" (pág. 12)

 

Amor incomparable…

 

Al parecer, a la autora le parecía buena idea elogiar a Dios usando ese tipo de expresiones. O tal vez alabar a Dios.

 

Pongámonos en perfecta relación con Aquel que nos ha amado con estupendo amor”. (Pág. 17)

 

Él está solicitando por su tierno amor los corazones de sus hijos errados”. (pág. 31)

 

También hace descripciones elogiosas de Cristo:

 

Aun los niñitos se sentían atraídos hacia él. Les gustaba subir a sus rodillas y contemplar ese rostro pensativo” (Pág. 8)

 

Hablaba con el mayor tacto, cuidado y misericordiosa atención, en su trato con las gentes”. (Pág. 9)

 

Nunca fue áspero, nunca habló una palabra severa innecesariamente, nunca dio a un alma sensible una pena innecesaria”. (Pág. 9)

 

Habían rechazado al Salvador, mas él los consideraba con piadosa ternura”. (Pág. 9)

 

Que pruebe lo del rostro pensativo. Nunca fue áspero, ¿de verdad? Tal vez la autora creía que cuando Cristo utilizó términos como: hipócritas, raza de víboras, hijos del diablo, muertos, sepulcros blanqueados; lo hizo con piadosa ternura.

Todos esos elogios rebajan a Cristo o lo descalifican. Cristo no necesitaba misericordiosa atención para entender la verdad, mucho menos para darla a conocer.

 

14 Silenciosa e imperceptible

 

"Tal vez alguno no podrá decir el tiempo o el lugar exacto, ni trazar toda la cadena de circunstancias del proceso de su conversión; pero esto no prueba que no se haya convertido. Cristo dijo a Nicodemo: "El viento de donde quiere sopla, y oyes su sonido, mas no sabes de dónde viene, ni adónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu" (S. Juan 3: 8). Así como el viento es invisible y, sin embargo, se ven y se sienten claramente sus efectos, así obra el Espíritu de Dios en el corazón humano. El poder regenerador que ningún ojo humano puede ver, engendra una vida nueva en el alma; crea un nuevo ser conforme a la imagen de Dios. Aunque la obra del Espíritu es silenciosa e imperceptible, sus efectos son manifiestos". (El camino a Cristo pág. 50)

 

Es llamativo el error que se comete aquí, la autora dice que el Espíritu es como el viento, pero el párrafo bíblico que cita, dice que la persona es como el viento.

Más allá de ese error, o mejor dicho, del intento de manipular la biblia a su antojo, ese párrafo bíblico ni siquiera tiene algo que ver con lo que se está diciendo.

 

Tal vez alguno no podrá decir el tiempo o el lugar exacto”

 

Ese mensaje está dirigido a alguien que en algún momento se ha convertido, pero no se dio cuenta. Es más, sospecha que no, eso quiere decir que ha recibido esa “luz”, tan largamente mencionada por la autora, pero no sabe si la vio.

 

pero eso no es prueba de que no se haya convertido”

 

La conversión del apóstol S. Pablo; el encuentro de Cristo con la mujer cananea; o el ciego a quién Cristo le devolvió la vista; o la mujer samaritana, todos refutan esa idea.

Solo hay que imaginarse cuántos convertidos habrá en la iglesia de la autora que todavía no se han dado cuenta. O peor aún, cuántos habrá que no se han convertido, pero creen que solo no se han dado cuenta. 

Seguramente cuando alguien les pregunta si se han convertido o si han sentido los efectos, contestan: -y, puede ser-.

Tampoco quedó claro que quiso decir con silenciosa e imperceptible. Se entiende que estaba tratando de comparar al espíritu con el viento, pero difícilmente haya alguien que pueda creer que el Espíritu hace ruido o se lo puede ver.

 

Aunque la obra del Espíritu es silenciosa e imperceptible, sus efectos son manifiestos”

 

El problema está en que la autora le dice eso, justo a las personas que no han notado esos efectos. Entonces, se puede resumir: el Espíritu es imperceptible, pero sus efectos se notan, aunque no lo noten.

Tal vez quiso decir que los otros sí lo notan. De ser así, entonces este problema tiene una solución que al parecer a la autora no se le ocurrió: hay que hacerles saber. Ahora solo queda averiguar quién tiene la capacidad de notar que ya se han convertido.

 

15 Esperar pacientemente

 

"No están dispuestos a esperar pacientemente hasta que Dios juzgue oportuno revelarles la verdad. Creen que su sabiduría humana sin auxilio es suficiente para hacerles entender las Santas Escrituras y, cuando no pueden hacerlo, niegan virtualmente su autoridad". (pág. 97)

 

Oportuno es recordar un párrafo bíblico que la autora mencionó antes:

 

"¡He aquí ahora es el tiempo acepto! ¡He aquí ahora es el día de salvación!" (2 Corintios 6: 2).

 

Entonces, a todos los que buscan la verdad en la biblia, la autora les dice: hay que esperar, hay que estar dispuestos, necesitan auxilio. Pero auxilio, se refiere al que recibirá del mismísimo Dios, quien les revelará la verdad.

Los que así lo hagan, terminarán creyendo todo lo que le repitieron en la iglesia mientras esperaban, como también lo hacen todos los que tienen otras doctrinas. Lo harán así, para no caer en el error de negar la autoridad por no haber entendido.

De todas maneras, si no lo quieren hacer así, en esa iglesia no le dejarán hacer otra cosa más que aceptar lo que le dicen.

Los que le crean a la autora, al menos deberían considerar que todo eso funciona como un método para ganar adeptos en cualquier iglesia falsa. Llamativamente, la única manera de no caer en esa trampa, es negando la autoridad de sus maestros.

Debe ser por eso que la autora evitó decir algo así, por eso solamente se refirió a la inspiración proveniente de Dios.

 

16 La palabra de Dios

 

"Es verdad que muchas teorías y doctrinas que se consideran generalmente derivadas de la Biblia no tienen fundamento en ella y, a la verdad, son contrarias a todo el tenor de la inspiración. Estas cosas han sido motivo de duda y perplejidad para muchos espíritus. No son, sin embargo, imputables a la Palabra de Dios, sino a la perversión que los hombres han hecho de ella". (pág. 97)

 

Esta es la continuación del párrafo anterior.

La palabra de Dios no tiene la culpa, son las personas las que la pervierten, dice la autora. Si hasta dan ganas de preguntarle ¿hay alguna diferencia?

El ser humano pervierte todo porque nace pervertido, está claro que también lo haría con la biblia. ¿Es que la biblia no ha previsto que eso pasaría? Tal vez lo ha previsto pero no ha encontrado la manera de evitarlo.

Entonces, sacarle la culpa a la biblia para trasladarla a las personas que la pervierten, solo sirve para lograr lo que en principio quería evitar, decir que se deja pervertir.

Sin embargo, el párrafo no culpa a las personas, sino a la perversión en sí misma. Eso es peor aún, porque así la biblia queda como inútil o ineficaz para lidiar con la perversión.

Al final tiene razón la autora, un poco de perplejidad causa.

Sin embargo, la misma biblia muestra la solución a cualquier tipo de perversión de sus ideas, ambigüedad, imposibilidad de entenderla, o mala interpretación: poner sus palabras en práctica.

Eso es algo que los perversos, los engañados y los que mal interpretan la palabra, no podrán hacer. Es decir que la situación no era tan compleja como señaló la autora. No hacía falta que esos espíritus aquellos hayan estado tan perplejos.

 

Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Jamás os conocí; apartaos de mí, los que practicáis la iniquidad. Por tanto, cualquiera que oye estas palabras mías y las pone en práctica, será semejante a un hombre sabio que edificó su casa sobre la roca” (S. Mateo 7: 22-24)

No hay comentarios:

Publicar un comentario