domingo, 28 de julio de 2013

Sencillo, razonable y engañoso

Los siguientes párrafos pertenecen al libro: El camino a Cristo, escrito por Elena de White, profeta y pionera de la iglesia Adventista del séptimo día.

La autora analiza todo tipo comportamientos erróneos, tanto de otras doctrinas como de la propia. Después de señalar los errores que cometen, llama razonable a la doctrina que enseña.



Reglamentación racional

 

El gobierno de Dios no está fundado en una sumisión ciega y en una reglamentación irracional, como Satanás quiere hacerlo aparecer. Al contrario, apela al entendimiento y la conciencia. (El camino a Cristo pág. 38-39)

 

Este párrafo presenta una disyuntiva, un método muy usado por la autora para expresar sus ideas.

Funciona así: compara dos elementos supuestamente opuestos, a uno de ellos lo presenta como verdadero, pero del otro no dice nada, así quedará como falso por comparación y descarte. O al revés, a uno lo presenta como falso, así el otro queda como verdadero.

En este caso están, por una parte la sumisión ciega y por otra parte el entendimiento y la conciencia. Pero ese contraste es engañoso, porque las dos posturas son incorrectas.

En principio, es verdad que Satanás induce a creer en la sumisión ciega, porque los que así lo hagan, aceptarán la doctrina sin cuestionarla ni entenderla, copiarán el comportamiento de los otros y terminarán creyendo que se han convertido.

Seguramente es por todo eso que la autora rechaza la sumisión ciega y aprueba lo que considera es su opuesto, la razón y la conciencia.

Sin embargo, el “gobierno de Dios”, contrariamente a lo que opina la autora, no está basado en una reglamentación racional, ni apela al entendimiento ni a la conciencia, sino que está basado en la fe.

El razonamiento, y no hacer falta que sea científico, dice que María no hubiera podido tener un hijo siendo virgen. La resurrección de los muertos, la multiplicación de los panes, nada de eso resiste el menor análisis.

Perdonar a los que nos ofenden, o creer ser perdonados por Dios a pesar de haber hecho terribles maldades, no procede de la conciencia de nadie. La doctrina entonces, no puede estar basada en el razonamiento ni en la conciencia.

Seguramente, Satanás también aprovecha esa situación para hacerles creer a los que ven todo desde afuera, que tanto los cristianos verdaderos como los que tienen una sumisión ciega, son los mismos.

Cada vez que Cristo daba enseñanzas a sus discípulos acerca todo lo que ellos mismos podían llegar a hacer con fe, utilizaba ejemplos irracionales.

Por ejemplo: 

Cuando hizo que Pedro caminara sobre las aguas. Cuando reprendió a los vientos para que se calmaran.

Después de hacer que la higuera se secara, dijo que con fe, cualquiera podría ordenar que un monte se arroje al mar. ¿Puede alguien decir qué tiene de racional todo eso?

Ordenar calmar los vientos pareciera ser una situación distinta, porque al menos tuvo un propósito práctico, pero aun así no es posible explicarlo con razonamientos.

Además, decir que el gobierno de Dios “apela” al entendimiento es una observación equivocada. Lo que hace la doctrina, es otorgar un entendimiento que no puede ser transmitido por otras personas.

En el siguiente párrafo bíblico, encontramos que Cristo hizo una pregunta a sus discípulos:

 

Cuando llegó Jesús a la región de Cesarea de Filipo, preguntó a sus discípulos, diciendo: ¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre? Y ellos dijeron: Unos, Juan el Bautista; y otros, Elías; pero otros, Jeremías o uno de los profetas”. (S. Mateo 16:13, 14)

 

Esa vez, nadie contestó que Cristo era un endemoniado o un charlatán, o alguna otra cosa despectiva como lo hubieran hecho los que lo despreciaban; sino que dieron respuestas basadas en la racionalidad y entendimiento que creían tener.

A pesar de tener al mismísimo Señor Jesucristo delante de ellos, todos dieron respuestas equivocadas. El único que le pudo reconocer a Cristo fue Simón Pedro:

 

Respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente. Y Jesús, respondiendo, le dijo: Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque esto no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos.” (S. Mateo 16:16-17)

 

El párrafo bíblico dice: “esto no te lo reveló carne ni sangre” refiriéndose a la toda la humanidad de Simón Pedro, o incluso a toda la humanidad en general. No hay manera que esa declaración haya salido del razonamiento o de la conciencia de Simón Pedro.

Ese mismo párrafo bíblico, más adelante dice que la iglesia está fundada: “sobre esta roca”. La autora, casualmente, utiliza ese mismo término: “fundado”.

Pero hay otra cosa más, sólo unos párrafos antes de decir que Dios apelaba al entendimiento y a conciencia, la autora dijo lo siguiente:

 

"la cabeza toda está ya enferma, el corazón todo desfallecido", "no queda ya en él cosa sana" (Isaías 1: 5, 6). Estamos enredados fuertemente en los lazos de Satanás, por el cual hemos "sido apresados para hacer su voluntad" (2 Timoteo 2: 26) (pág. 38)

 

La cabeza está enferma y el corazón desfallecido, hemos sido apresados por Satanás para hacer su voluntad. Sin embargo la autora apela al entendimiento y a la conciencia para encontrar a Dios.

Los que le hagan caso, terminarán creyendo en un Dios falso. A no ser que la autora creyera que Satanás puede apresar a alguien para hacer su voluntad, pero no puede hacerle creer cosas que no son.

Luego, razonando con la cabeza enferma, se llenará de razones para sostener que es el verdadero por creer que ha entendido, como hacen todos los que tienen una doctrina falsa.

 

A nosotros nos toca decidir

 

El (Dios) no puede aceptar un homenaje que no se le dé voluntaria e inteligentemente. Una sumisión meramente forzada impedirá todo desarrollo real del entendimiento y del carácter: haría del hombre un mero autómata. No es ése el designio del Creador. El desea que el hombre, que es la obra maestra de su poder creador, alcance el más alto desarrollo posible. Nos presenta la gloriosa altura a la cual quiere elevarnos mediante su gracia. Nos invita a entregarnos a él a fin de que pueda hacer su voluntad en nosotros. A nosotros nos toca decidir si queremos ser libres de la esclavitud del pecado para participar de la libertad gloriosa de los hijos de Dios. (pág. 39)

 

Dios desea, nos invita, nos presenta. El Dios de la autora se muestra muy humano, está lleno de deseos e impedimentos, pero al mismo tiempo habla de libertades. “A nosotros nos toca decidir”. Hasta el ser humano parece más libre.

También dice: Dios no puede aceptar. Pero si hay separación entre Dios y las personas, es porque las personas no lo aceptan, no al revés como lo ha dicho.

En el párrafo anterior, Dios requería entendimiento en vez de otorgarlo. Ahora, ya no otorga libertad al ser humano como muchos creen, sino que la solicita. ¿La próxima vez que va a decir, que Cristo nos pide paz?

Al igual que el párrafo anterior, acá siguen los contrastes. Primero, entre lo forzado y lo voluntario. Luego, entre la esclavitud y la libertad.

Dice que el homenaje voluntario es el único que Dios acepta. Eso es lo mismo que decir nada, porque todas las personas de todo el mundo, no importa a que religión pertenezcan, creen ser voluntarios. El Dios de la autora, en su afán de que seleccionar solo a los voluntarios, ideó un filtro que deja pasar a todos.

Después dice: “a nosotros nos toca decidir si queremos ser libres”. Esa es una idea que contiene una contradicción en sí misma, todavía no tiene libertad, pero ya tiene que decidir.

Para decidir, lo que sea, primero se necesita conocer las opciones, luego saber cuál es la correcta. Finalmente, tener libertad para hacer la elección. ¿A eso le llama ser esclavo?

Los que aún no aceptaron a Cristo, todavía no conocen la libertad, por lo tanto no pueden optar por ella.

 

-una sumisión forzada hará que las personas se conviertan en autómatas-

 

Una sumisión forzada es la que tiene el esclavo, pero la autora le pide que “decida” liberarse, cuando antes dijo que se convertiría en autómata y sin carácter. Al parecer, ser autómata es un impedimento, a veces sí, a veces no, depende de si le conviene o no a la autora.

Pero, dándole un crédito y suponiendo que los esclavos sí pudieran decidir. ¿Por qué no lo hacen? Qué lástima que la autora se olvidó de explicar esa parte, porque si no sabemos eso, no aprendimos nada de todo esto.

Seguramente no lo hacen, porque no creen ser esclavos, eso es porque absolutamente todos los autómatas creen con total sinceridad que son voluntarios.

Pero suponiendo que el esclavo se enteró de su condición, ahora sabe que puede liberarse y por eso decide hacerlo. Lo que hará será copiar el comportamiento de los libres hasta creer que lo ha logrado.

Nada le convencerá de lo contrario, porque todas sus acciones serán resultado de sus decisiones. Defenderá su doctrina presentando todo tipo de razonamientos. Así vivirá esa falsa libertad que de gloriosa no tiene nada. Es decir, logrará convertirse en un autómata que se comporta como si fuera libre, justamente lo que estaba tratando de evitar.

Incluso puede ser que los demás a quienes copió, tampoco eran libres, solo copiaron a otros autómatas anteriores a ellos y ellos a otros anteriores. Eso ni siquiera es tan original, es lo que hacen todos los que están en una iglesia falsa. Y los que no creen en ninguna doctrina, también.

Esos no conocen al Cristo verdadero, puede que no lleven una vida de pecado, pero tampoco conocen la verdadera libertad. ¿Qué elección puede hacer alguien así? Ni siquiera están conscientes de su condición.

Digámosle a alguien que tiene una doctrina falsa que decida liberarse, dirá que ya lo ha hecho. Esos son los verdaderos esclavos, no los descriptos por la autora.

Dios no puede aceptar un homenaje que no sea voluntario, dice la autora como regocijándose de su capacidad de razonamiento, porque impedirá el entendimiento y el desarrollo del carácter.

¿Y qué hay del infierno? La autora le ha atribuido a Dios tanta racionalidad que como era su costumbre, se le fue la mano.

Mencionar a Satanás y a su poder destructivo, esta vez no le pareció oportuno porque claro, eso desplazaría toda la racionalidad que está tratando de imponer desde el comienzo.

¿Por qué no dice las cosas como son? Dios mandará al infierno a todos los autómatas para que el cielo tan querido de la autora, esté libre de personas sin carácter. Claro, no lo dijo así porque suena mal.

Podría haber dicho: -o le damos un homenaje voluntario, o no lo acepta-. Eso no solamente sonaría mal, sino que sería otra contradicción.

Por eso dijo: -impedirá el desarrollo del carácter-.

 

Él desea que el hombre, que es la obra maestra de su poder creador, alcance el más alto desarrollo posible”.

 

Un poco de razón tiene, no sea que venga alguien y le diga: ¿esa es la obra maestra de tu poder creador? Mientras señala a un montón de autómatas. Pues tal parece que no lo ha logrado, porque eso es lo que normalmente suelen decir de los cristianos.

Entonces, al parecer, Elena de White, la autoridad máxima de su iglesia, ha entendido la concienzuda manera de pensar de Dios, e incluso hasta su manera de desear, y le ha dado su aprobación.

A más de uno le habrá dado ganas de decir: -ah! ahora sí, voy a “decidir” liberarme-.

Cuando Dios liberó a su pueblo de la esclavitud de Egipto, implementó aquellas leyes del primer pacto para liberar a los esclavos. Les obligó bajo pena de muerte, a cumplir con esas leyes. Incluso estaban obligados a descansar un día para adorar a Dios. Eso es porque no se puede esperar que un esclavo sea libre sólo por haberlo dejado ir.

En la época de Cristo, esas leyes estaban aún estaban vigentes. Aun así, Dios podía aceptar a esas personas. Sin embargo la autora dice:

 

Él no puede aceptar un homenaje que no se le dé voluntaria e inteligentemente”.

 

Alguno dirá que eso era antes, ahora ya no se hace como en la época anterior a Cristo. Pero entonces ¿cómo se hace ahora? Según la autora, tenemos que “decidir”. Pues no lo harán, por muchas razones:

 

No conocen la libertad, pero creen que sí.

Creen que ya se han liberado.

No creen una sola palabra de lo que dice la biblia.

Cuando ven a los cristianos piensan, esos son esclavos de los predicadores.

Creen haber nacido libres.

Decidieron ser libres, imitando a los demás.

No creen en Cristo, o no lo conocen.

Nacieron y crecieron en una iglesia falsa donde les dijeron que tenían que decidir y decidieron quedarse.

Nacieron y crecieron en una villa miseria donde nunca tuvieron nada.

 

La lista puede ser tan larga, que de seguro eso explica por qué el Dios de la autora desea tantas cosas que después no logra.

El párrafo continúa diciendo que Dios quiere elevarnos a la gloriosa altura y que el hombre alcance lo más alto. ¿Eso es así porque la autora lo dice?

 

y les dijo: El que reciba a este niño en mi nombre, a mí me recibe; y el que me recibe a mí, recibe a aquel que me envió; porque el que es más pequeño entre todos vosotros, ése es grande.” (S. Lucas 9: 48)

 

Finalmente dice que Dios: “nos invita a entregarnos a Él a fin que haga su voluntad con nosotros”.

 

Absolutamente todos los cristianos de todo el mundo creen haberse entregado a Dios. ¿Está Dios haciendo su voluntad con todos ellos? No, pues vaya invitación.

Dios no hace su voluntad con ellos porque no se han entregado, pero tienen mil razones para creer que sí lo han hecho, igual que todos los que creen haber elegido ser libres.

Eso mismo harán los seguidores de Elena de White, quien tergiversa la doctrina cristiana disfrazándola de lo que no es: razonable.

También califica a su propia doctrina de razonable, lo cual sí es, razonable y engañosa.

 

Lazos de servidumbre

 

Al consagrarnos a Dios, debemos necesariamente abandonar todo aquello que nos separe de él. Por esto dice el Salvador: "Así, pues, cada uno de vosotros que no renuncia a todo cuanto posee, no puede ser mi discípulo" (S. Lucas 14: 33). Debemos dejar todo lo que aleje el corazón de Dios. Los tesoros son el ídolo de muchos. El amor al dinero y el deseo de las riquezas son la cadena de oro que los tienen sujetos a Satanás. Otros adoran la reputación y los honores del mundo. Una vida de comodidad egoísta, libre de responsabilidad, es el ídolo de otros. Mas deben romperse estos lazos de servidumbre. No podemos consagrar una parte de nuestro corazón al Señor y la otra al mundo. (pág. 39)

 

Cada vez que un predicador explica algo y a continuación dice: -es por eso que la biblia dice-, y menciona un párrafo bíblico, es como si estuviera seguro de haber descifrado la mente de Dios.

Pero la autora no ha descifrado nada, lo que sí ha hecho es distorsionar la palabra de Dios a su antojo.

Al comienzo mismo dice: “abandonar todo lo que nos separe de Él”, distorsionando un párrafo bíblico incluso antes de mencionarlo, el cual dice: renuncie a todo cuanto posee.

No es posible conservar cosas que no nos separan de Dios, como lo insinúa el párrafo. Incluso hace una especie de lista, pero nombra solamente elementos que pertenecen a gente de alta posición.

Para lo único que sirve esa lista es para omitir y confundir. Por ejemplo, dice: “una vida libre de responsabilidad”. Debería haber tenido en cuenta que no todos tienen las mismas debilidades o deseos que ella tenía. Con esa lista las confiesa.

No dice nada acerca de abandonar las preocupaciones por lo que vamos a comer o beber, o vestir, como enseña la biblia. Seguramente, porque eso no concuerda con la racionalidad a la que apela todo el tiempo, o incluso con la responsabilidad que ahora menciona.

La biblia dice lo siguiente:

 

Y al que te golpee en la mejilla, preséntale también la otra; y al que te quite la capa, ni aun la túnica le niegues”. (S. Lucas 6:29)

 

¿Se podría agregar esa túnica en la lista de la autora? Ya sería un poco más difícil decir que esa túnica es algo que “nos aleja el corazón de Dios”. Pero aún más difícil sería decir que, no ofrecer la túnica sería conservar una vida “libre de responsabilidad”.

Un cristiano no está cómodo ante la necesidad del otro, es decir, siendo egoísta, es por eso que no necesitará ninguna “responsabilidad”, para darle de comer al que tiene hambre.

El egoísta creerá estar cómodo, pero así son los engañados, creen lo que no es verdad. Pero lo dijo la autora, quien al parecer también lo creía. Los que le crean y acepten esa responsabilidad, seguramente se comportarán de manera distinta al cómodo egoísta. Eso es ser un autómata.

 

debemos necesariamente abandonar todo aquello que nos separe de él”

 

El siguiente párrafo bíblico, casualmente al igual que la autora, utiliza la palabra “necesaria”.

 

Respondiendo Jesús, le dijo: Marta, Marta, afanada y turbada estás con muchas cosas. Pero sólo una cosa es necesaria; y María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada”. (Lucas 10: 41, 42)

 

Cabe recordar que Marta estaba trabajando para servir a Cristo. Es posible incluso que eso le pareciera una responsabilidad.

una cosa es necesaria”, es algo que evidentemente la autora no creyó, o no entendió.

 

Una vida de comodidad egoísta, libre de responsabilidad”

 

Si a Marta le hubieran dicho algo como eso, habría creído que estaba siendo aprobada por lo que estaba haciendo. Tal vez sí le dijeron.

¿En dónde está la falla de todo esto? La falla está en el mismísimo comienzo. El párrafo bíblico que dice: “renuncia a todo cuanto posee”. Pero la autora dice: abandonar, dejar, etc.

Qué pena que no escribió sólo la primer parte del párrafo, o la última, así además de ahorrar tinta, habría evitado confundir a tantos de sus fieles. Podría haber dicho por ejemplo:

 

Al consagrarnos a Dios, debemos necesariamente renunciar a todo”.

No podemos consagrar una parte de nuestro corazón al Señor y la otra al mundo”.

 

Profesan servir a Dios

 

Hay algunos que profesan servir a Dios a la vez que confían en sus propios esfuerzos para obedecer su ley, formar un carácter recto y asegurarse la salvación. Sus corazones no son movidos por ningún sentimiento profundo del amor de Cristo, sino que tratan de ejecutar los deberes de la vida cristiana como una cosa que Dios demanda de ellos, a fin de ganar el cielo. Tal religión no vale nada. Cuando Cristo mora en el corazón, el alma está tan llena de su amor, del gozo de su comunión, que se une a él, y pensando en él, se olvida de sí misma. El amor de Cristo es el móvil de la acción. (Pág. 39 y 40)

 

Antes, dijo que a los esclavos les tocaba decidir ser libres. Podría haberles dicho lo mismo a estos, que decidan una libertad gloriosa en vez de profesar una religión que no vale nada.

La primera parte del párrafo pareciera estar hablando por fin de un engañado, el gran ausente en la doctrina de la autora. Lo describe bien, pero después tergiversa el mismo concepto verdadero que utilizó para entrar; lo amplia, lo explica, lo dice al revés.

Una forma de enredo así, habría al menos que reconocérselo de alguna forma, por el artificio.

 

Cuando Cristo mora en el corazón, el alma está tan llena de su amor, del gozo de su comunión, que se une a él, y pensando en él, se olvida de sí misma”.

 

Parece una fórmula, hasta suena creíble. Sin embargo, la biblia dice:

 

Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame”. (S. Mateo 16:24)

 

Primero se debe renunciar a uno mismo, después seguir a Cristo, no al revés como dijo la autora. O ni siquiera, porque dijo: “se olvida”.

Después, dice que el alma está tan llena del amor de Cristo, del gozo de su comunión, que se une a Él. Como si se pudiera gozar de su comunión o estar lleno de su amor sin antes haberse unido a Él.

¿Elena de White lo decía todo al revés? Sí, pero entremezclado sus dichos con un montón de palabras que aparentan ser cosas buenas.

 

pensando en él, se olvida de sí misma”

 

De tanto pensar en una cosa, se olvidarán de lo otro. Eso ni siquiera es sumisión ciega, eso es vivir en la luna.

Recurrir a los pensamientos para ir a Cristo, no es renunciar a uno mismo, al contrario, es recurrir a uno mismo. Ni siquiera tiene sentido: ¿Cómo va a pensar en Cristo si todavía no lo conoce? terminará creyendo en ese Cristo falso en el que estuvo pensando, como hacen todos los cristianos falsos.

 

Sus corazones no son movidos por ningún sentimiento profundo del amor de Cristo”.

 

Esto es más de lo mismo. ¿Hay algún cristiano que crea ser como ese?

Al igual que los párrafos anteriores, nadie cree tener una vida de comodidad egoísta, nadie cree ser autómata, nadie cree ser esclavo ni practicar una creencia ciega.

 

Sencillas justas y razonables

 

"EL QUE encubre sus transgresiones, no prosperará; mas quien las confiese y las abandone, alcanzará misericordia" (Proverbios 28: 13). Las condiciones para obtener la misericordia de Dios son sencillas, justas y razonables. El Señor no nos exige que hagamos alguna cosa penosa para obtener el perdón de los pecados. No necesitamos hacer largas y cansadoras peregrinaciones, ni ejecutar duras penitencias, para encomendar nuestras almas al Dios de los cielos o para expiar nuestra transgresión; mas el que confiesa su pecado y se aparta de él, alcanzará misericordia. (pág. 33)

 

El error que comete ahora es tan evidente, que pareciera que por descuido ha arruinado torpemente todo lo que estuvo construyendo antes. Ha puesto en contraste a las peregrinaciones y otras cosas penosas, con lo sencillo y razonable de la doctrina. ¿De verdad?

Pudiera ser que, como este párrafo se encuentra muchas páginas antes, lejos de los otros anteriores, con esto haya estado preparando de a poco al lector, para luego introducir el tema de la sumisión ciega, que aquí no se menciona pero claramente habla de eso.

Para los seguidores de la autora, nadie tendrá más apariencia de profesar una sumisión ciega, que quien procura el perdón de sus pecados haciendo duras penitencias.

¿De verdad creen que es razonable alcanzar el perdón sólo por haberlos confesado? Si, probablemente los seguidores de Elena de White lo creen así, pero eso es porque tienen muy incorporada la idea de la confesión para lograr perdón.

Confunden ingenuamente algo totalmente irracional, llamándolo razonable sólo por estar muy acostumbrados a la idea. Eso ni siquiera es tan original, todas las personas tienen una tendencia natural a defender lo establecido. Para eso usan todo tipo de razones.

Si algunos hacen largas peregrinaciones para lograr el perdón, es justamente porque eso parece más razonable que lo otro.

Preguntémosles a las víctimas de algún crimen, si es justo o razonable que los criminales estén, por arrepentimiento y confesión, libres de culpa y castigo divino. Incluso al criminal le resulta difícil creer que sea razonable.

¿Por qué no tratan de amarlos como Cristo nos ha ordenado, a ver qué tan razonable les parece? Deberían intentar cumplir con el mandamiento de Cristo: rezar por quien le está persiguiendo, se darían cuenta que eso no tiene nada de razonable, difícilmente les parecerá sencillo o justo.

 

Las condiciones para obtener la misericordia de Dios son sencillas, justas y razonables”.

 

Como si todo lo realizado por el pueblo de Dios todos estos siglos, no fuera también parte de lo necesario. La autora pareciera haberse olvidado de los miles de mártires que murieron por la causa de Cristo.

Sólo faltaba que dijera: -no fue para tanto-.

 

Otros párrafos

 

Párrafos como los anteriores hay muchos, tienen la misma forma de exponer una idea. Sólo hay que buscar para encontrarlos a lo largo de todo el libro, es posible que haya uno como esos en cada una de sus páginas. Los siguientes son sólo algunos ejemplos más:

 

Pensamientos

 

Cuando el hombre dedica muchos pensamientos a sí mismo, se aleja de Cristo” (pág. 63)

 

Esto se parece a lo que alguien dijo una vez: “no hay que pedirle muchas peras al olmo”, creyendo así estar diciendo un refrán.

Para ir a Cristo hay que negarse a sí mismo, como enseña la biblia. Pero no para la autora que dice: pensar menos en uno mismo. Llamativamente, unas páginas antes había dicho:

 

Cuanto más cerca estéis de Jesús, más imperfectos os reconoceréis, porque veréis más claramente vuestros defectos a la luz del contraste de su perfecta naturaleza. Esta es una evidencia de que los engaños de Satanás han perdido su poder y de que el Espíritu de Dios os está despertando”. (pág. 57)

 

Cuanto más se acerca a Cristo, más se reconoce a sí mismo. Sin embargo, cuanto más piensa en sí mismo más se aleja. Habrá que tener cuidado de no confundirse, porque los dos elementos tienen que ver con uno mismo.

Antes vimos que la biblia decía lo siguiente:

 

Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame”. (S. Mateo 16:24)

 

La pregunta es, ¿tendrá que reconocerse a la luz del contraste, antes o después de negarse a sí mismo?

También dice que, reconocerse imperfectos es un indicio que está despertando. Sin embargo, también podría haber alguna persona que creció desamparada, menospreciada o culposa. Alguien así, entenderá por medio de Cristo, que su vida tenía el valor que antes no conoció.

Otro, tal vez miembro de una iglesia falsa, se dará cuenta del engaño en el que están sus hermanos de su iglesia y que hablan como si supieran.

Llama la atención la cantidad de elementos relativos que aporta la autora a la vida del cristiano. Hay dimensiones, proporciones y cantidades, pero en ningún caso esos elementos tienen determinadas sus medidas.

Por ejemplo:

 

Muchos pensamientos

Desarrollo real del entendimiento y carácter

Dejar todo lo que aleje el corazón de Dios

El más alto desarrollo posible

Sentimiento profundo de amor a Cristo

Largas y cansadoras peregrinaciones

Duras penitencias

Más cerca de Jesús

 

Nuestra fortaleza

 

No debemos hacer de nuestro yo el centro de nuestros pensamientos, ni alimentar ansiedad ni temor acerca de si seremos salvos o no. Todo esto es lo que desvía el alma de la Fuente de nuestra fortaleza. Encomendad vuestra alma al cuidado de Dios y confiad en él. Hablad de Jesús y pensad en él”. (pág. 63)

 

La persona que la autora describe en ese párrafo, tiene una duda muy puntual, no sabe si será salva. O sea, un adventista nuevo.

Eso es porque en esa iglesia juzgan todo tipo comportamientos erróneos, tanto de otras doctrinas, como de la propia, reales y supuestos. Así, por comportarse o pensar de forma diferente concluyen que están en lo correcto. De hecho es lo que la autora estuvo haciendo en todos estos párrafos.

Es por eso que con una persona nueva en la iglesia, de repente ya no es todo tan sencillo y razonable. Cuando compara sus errores con los de otros, se halla no muy fácil de perdonar, por decirlo así.

Los más antiguos en esa iglesia, tampoco saben si serán salvos, pero no les preocupa nada ese tema, eso es porque se han convencido que ya superaron aquellas debilidades que antes le desviaban el alma de la fuente de fortaleza.

 

Todo esto es lo que desvía el alma de la Fuente de nuestra fortaleza”

 

Si no sabe si será salva, es porque no tiene fe. Entonces ya tiene el alma desviada de Cristo, no al revés como lo ha dicho.

Sin embargo, le da la solución: pensar en Cristo. ¿Cómo va a pensar en Cristo si no lo conoce? Si lo conociera, no tendría dudas de si sería salva o no.

Eso es típico de la doctrina adventista, no sabe si será salva, pero tiene la certeza que el Cristo en el que está pensando es el verdadero y que le puede encomendar su alma. Es decir, tiene dudas y certezas simultáneas sobre el mismo asunto.

Pero no, porque la situación es más simple, solo hay que darle tiempo hasta que se acostumbre a la idea, entonces ya no tendrá esas dudas, eso le hará creer que ya no tiene el alma desviada.

También le aconseja hablar de Cristo. Bueno, eso explica muchas cosas de los adventistas. No creen, pero hablan como si creyeran. Tienen más dudas que certezas, pero hablan como si estuvieran convencidos.

Así es como terminan convencidos.

 

Moralmente débiles

 

Muchos dicen: "¿Cómo me entregaré a Dios?" Deseáis hacer su voluntad, mas sois moralmente débiles, sujetos a la duda y dominados por los hábitos de vuestra mala vida. Vuestras promesas y resoluciones son tan frágiles como telas de araña. No podéis gobernar vuestros pensamientos, impulsos y afectos”. (Pág. 42)

 

El párrafo, da a entender que no está logrando entregarse a Dios, porque no puede controlar los impulsos, etc.

Otra vez, ya no parece tan sencillo, al parecer no puede hacer nada razonando porque ni siquiera domina los pensamientos. De seguro tampoco puede “decidir” liberarse.

Debe ser por eso que hay nuevas soluciones:

 

Todas las cosas dependen de la correcta acción de la voluntad” (pág. 42)

 

Entonces es así: no puede dominar los pensamientos ni los impulsos, está gobernado por la duda, por su mala vida y su debilidad, pero con voluntad, sí lo logrará.

Eso siempre y cuando no vaya a pensar que no es falta de voluntad, sino que es culpa de la doctrina, como piensan todos los que no dominan los pensamientos. O que no desista antes de lograrlo, como hacen todos los que no dominan los impulsos.

A no ser que la voluntad a la que está recurriendo, sea más fuerte que los impulsos y los pensamientos que no domina, o los viejos hábitos y la debilidad moral que sí le dominan.

En otras palabas, la autora primero hace una lista de impedimentos, pero después dice que no lo son.

El siguiente párrafo pareciera tener la explicación:

 

Podéis darle vuestra voluntad, para que él obre en vosotros, tanto el querer como el hacer, según su voluntad. De ese modo vuestra naturaleza entera estará bajo el dominio del Espíritu de Cristo, vuestros afectos se concentrarán en él y vuestros pensamientos se pondrán en armonía con él”. (pág. 42)

 

Entonces, vendría a ser como un método, se requiere todo un proceso para ponerse en armonía.

Primero se debe accionar la voluntad para entregar la voluntad a Dios, después obrará en nosotros y la naturaleza quedará bajo el “dominio del Espíritu”. ¿De verdad creía la autora que eso era razonable?

Antes dijo:

 

Hay algunos que profesan servir a Dios a la vez que confían en sus propios esfuerzos para obedecer su ley, formar un carácter recto y asegurarse la salvación”.

 

Tal religión no vale nada”.

 

Han elegido servirle y lo están haciendo con esfuerzos. De seguro también le están poniendo voluntad para obedecer sus mandamientos. Debería haber explicado bien cuál es el error están cometiendo y por qué Dios no ha obrado en ellos.

Se complica aún más porque al parecer, ni siquiera se dan cuenta de su situación.

Tal vez el problema está en lo que señaló antes:

 

Sus corazones no son movidos por ningún sentimiento profundo del amor de Cristo”

 

Eso debe ser porque todavía no han pasado por ese proceso de intercambio de voluntades que antes señaló.

 

para que él obre en vosotros, tanto el querer como el hacer”.

 

Están dando vueltas en un círculo, no tienen amor a Cristo porque Dios no ha obrado en ellos y no ha obrado en ellos porque no tienen amor a Cristo. Lo lograrán, quién sabe cómo, porque ahora tampoco deben confiar en los esfuerzos.

Tal vez toda esta situación es más simple de lo que parece, la autora ha recurrido a uno de sus personajes imaginarios que siempre usaba para expresar sus ideas. En este caso, es alguien que no está pudiendo entregarse a Dios.

 

Muchos dicen: ¿cómo me entregaré a Dios?”

 

La respuesta de la autora es que no pueden controlar sus impulsos porque están dominados por la vieja vida. Los que le hagan caso, le pondrán voluntad y seguramente perseverancia para lograrlo. 

Llegará el día en que ya podrán dominar los impulsos y pensamientos. Entonces, después de compararse con lo que eran antes, por simple deducción quedarán convencidos que Dios ha obrado en ellos, cuando en realidad, puede que solo hayan hecho los correspondientes cambios de hábitos.

 

dominados por los hábitos de vuestra mala vida”

 

Para cambiar los hábitos, solo se necesita el método tradicional, el que se usa para aprender, lo que sea.

Por ejemplo, alguien que está aprendiendo a conducir un vehículo, primero tendrá que poner la voluntad correspondiente para poner en práctica toda la instrucción teórica. Después, cuando finalmente lo logre, podrá hacer incluso sin pensar.

Ese es el proceso de conversión que enseña la autora, el mismo método que usan también todos los que enseñan otras doctrinas, incluyendo las falsas.

La pregunta era si la autora creía que esto era razonable. Seguramente los que han realizado el proceso, creerán que sí.

Incluso puede ser que: “la naturaleza entera bajo el dominio del Espíritu”, también le parezca razonable.

 

Vivir una vida santa

 

Dice Jesús: "Todo cuanto pidiereis en la oración, creed que lo recibisteis ya; y lo tendréis" (S. Marcos 11: 24). Hay una condición en esta promesa: que pidamos conforme a la voluntad de Dios. Pero es la voluntad de Dios limpiarnos de pecado, hacernos hijos suyos y ponernos en actitud de vivir una vida santa. (Pág. 46)

 

Hay una condición, dice la autora ni bien termina un párrafo bíblico.

Jesús dijo, pero al parecer no lo dijo todo. Las siguientes son las cosas que, según dice la autora y sin que le tiemble la mano, son voluntad de Dios:

 

Limpiarnos de pecado.

Hacernos hijos suyos.

Ponernos en actitud de vivir una vida santa.

 

A nadie se le ocurrirá pensar que no es voluntad de Dios todo eso. Seguramente a eso la autora le llama: creer por adelantado.

Sin embargo, no menciona cosas que podrían no ser tan razonables. Por ejemplo, lo que enseña la biblia, hablando también de la fe.

 

Jesús les contestó: Les aseguro que si tienen fe y no dudan, no solamente podrán hacer esto que le hice a la higuera, sino que aun si a este cerro le dicen: “Quítate de ahí y arrójate al mar”, así sucederá”. (S. Mateo 21:21)

 

Habría que preguntarle a la autora ¿es voluntad de Dios que un cerro se arroje al mar? ¿Se puede agregar eso a su lista?

La autora no solamente estaba desafiándole al párrafo bíblico que menciona y tratándolo de incompleto, sino haciendo lo que solía hacer siempre, eludir poner en práctica sus palabras.

De haber intentado poner en práctica el versículo que menciona, habría notado que allí ya está implícita cuál es la voluntad de Dios: que la persona obtenga lo que ha pedido. No dice nada de vivir una vida santa.

Además, miente cuando dice que hay una condición en esa promesa, porque en realidad son tres.

 

Primera condición: orar

Segunda: pedir

Tercera: creer haberlo recibido ya

 

Si esas tres condiciones se cumplen, entonces la promesa se cumplirá, o la biblia miente, así de sencillo. Pero no para la autora, quien al parecer quiere ir a lo seguro, por la dudas seguramente.

Alguien que alguna vez ha intentado creer haberlo recibido ya, sabrá que eso no solamente es difícil, sino que es lindante con lo imposible, tal vez imposible. Además, de razonable no tiene nada. Eso explica que la autora haya hecho esa lista.

Antes, también modificando un párrafo bíblico, en vez de decir: renunciar, había dicho: abandonar, dejar, etc., seguido de una lista. Eso también con la finalidad de hacerlo razonable.

Por otra parte, si leemos todo el contexto donde aparece esa enseñanza de la autora, vemos que está dirigido a personas a quienes les resulta difícil creer que Dios pueda perdonarles sus pecados, otra vez.

Eso significa que sus propias enseñanzas no tienen validez ni vigencia cuando está con los nuevos. Sin embargo, lejos de retroceder, avanza y enfrenta la mentalidad de esas personas para cambiarlas y así hacerlas receptivas a su doctrina.

Esa persona, que no está pudiendo creer que Dios le pudiera perdonar, en vez de descubrir que sólo lo logrará con fe, estará tratando de vivir una vida santa, como dijo la autora.

Es decir, estará eludiendo hacer lo que Cristo le puso como condición.

No es posible para la autora cambiar la mentalidad de alguien, a tal punto que llegase a creer por adelantado que ya ha recibido lo que ha pedido. Eso es algo que lo tendrá que hacer por sí mismo.

Lo logrará escuchando y poniendo en práctica la palabra, tal como enseña la biblia.

Sin embargo, sí es posible considerar sencillas y razonables todas las condiciones que la autora ha señalado. Solo habrá que cambiar la mentalidad anterior por otra nueva hasta acostumbrarse y así considerar a la antigua como equivocada y la nueva como razonable.



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